Profesionales por el mundo: Tokio

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En el tiempo que tarda un tiro de Mark Lenders en llegar a portería, jobandtalent se traslada hasta Tokio para conocer como es la cultura empresarial en el país nipón, los procesos de selección para un empleo, desmontar mitos y volver para escribir el post. Si se tratase de “Madrileños por el mundo”, Ignacio Mateo nos recibiría en su impresionante yate para llevarnos a conocer cómo es la fauna marina de alguna isla del pacífico, pero, en este caso, acaba de llegar de sus clases en Waseda University. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado durante 5 años como abogado especializado en Derecho Bancario, hasta que hace un año, fue seleccionado en el Programa de la Comisión Europea Executive Training Programme (www.euetp.eu). El programa está destinado a formar a ejecutivos europeos, para que posteriormente puedan desarrollar sus negocios en el mercado asiático. El ETP se compone de 3 módulos diferentes:

  1. El primero se desarrolla en Londres, en la School of Oriental and African Studies SOAS, formando a los participantes durante un mes sobre la cultura asiática.
  2. El segundo módulo se lleva a cabo en la prestigiosa Waseda University de Tokyo. “Aquí realizamos un curso intensivo de japonés y un programa de 7 meses orientado a los negocios internacionales en el mercado asiático. Además, conocemos el funcionamiento del sistema laboral japonés, su sistema financiero, aspectos esenciales en materia de recursos humanos, marketing y estrategia empresarial entre otros aspectos”, nos explica Ignacio.
  3. En último lugar, el tercer módulo consiste en un Intership de 3 meses de duración en una empresa japonesa, con el objetivo de poner en práctica los conocimientos obtenidos durante los dos módulos anteriores. “Nosotros, como candidatos, somos responsables de buscar nuestra empresa para realizar esta última parte del ETP” nos aclara este joven madrileño de 28 años. Ignacio Mateo acaba de ser seleccionado en el departamento de Banking & Finance del bufete de abogados de Anderson Mori & Tomotsune, uno de los más importantes de Asia.

El mercado laboral japonés ofrece muchas posibilidades, y como explica Ignacio, las oportunidades de empleo son enormes en multitud de compañías, siempre y cuando, se conozcan las ventajas e inconvenientes con respecto a la cultura empresarial occidental. “Quizás la mayor diferencia que he encontrado es la dificultad que tienen las mujeres para poder acceder a un puesto de trabajo medio-alto, ya que sigue arraigada la idea de que debe ser el hombre el encargado de trabajar, y por tanto, llevar el dinero al hogar.

Antiguamente, las tareas de la mujer se centraban en gestionar la economía familiar y cuidar los hijos, y como me ha comentado algún japonés que he conocido en estos meses, en los últimos 20 años se ha producido un gran avance en la igualdad laboral entre hombres y mujeres, a pesar de que siguen existiendo diferencias con la cultura occidental”, cuenta con preocupación Ignacio. Este problema, que por suerte se ha convertido en una mala pesadilla en Europa y Estados Unidos, sigue patente en Japón, especialmente a la hora de acceder a puestos de alta dirección en empresas japonesas, siendo una barrera casi insalvable para las mujeres trabajadoras. Es lo que se conoce internacionalmente como “Glass Cieling” (techo de cristal).

La última huelga me tuvo 3 días seguidos trabajando

A pesar de la distancia, Ignacio procura estar lo más conectado posible a la realidad de España. Como él mismo explica, cuando uno se va de su ciudad, cree que pasará los primeros días pegado a skype, tratando de saber todo lo que ocurre en el destino dónde hiciste la maleta, pero lo cierto es que son sus amigos los que le bombardean a whatsapp preguntándole cómo es la vida allí. “Muchos amigos medio en broma me escriben diciéndome la suerte que tengo de que en Japón no haya tantas huelgas como las que actualmente hay en España, por consecuencia de la crisis, pero lo cierto es que todos se llevan la misma desilusión al abrir mi contestación”. En España existe la leyenda urbana de que las huelgas en Japón implican un incremento de la jornada laboral como medida de presión de los trabajadores para provocar un aumento de la producción, y así conseguir que los precios caigan por la ley de la oferta y la demanda, pero eso es falso. “Alguna vez he llegado a contestar que llevo tres días seguidos trabajando” añade Nacho entre risas.

En cambio, las manifestaciones son muy opuestas a lo que conocemos en España. En Japón no existe la necesidad de echarse a la calle a gritar consignas para hacerse notar, sino todo lo contrario. Son movimientos silenciosos por parte de los manifestantes, los cuales transmiten sus reivindicaciones a través de panfletos. “Sin querer entrar en consignas políticas, asombra ver el civismo que demuestran a la hora de manifestarse” concluye Ignacio.

Las entrevistas de trabajo en empresas multinacionales son siempre en inglés, pero al contrario de lo que mucha gente pueda creer, como nos explica Ignacio, el nivel medio es bastante bajo, motivo por el cual es imprescindible conocer la lengua nipona. “Gracias a las clases que comencé hace un año de japonés, mis posibilidades para entrar en Anderson Mori & Tomotsune se incrementaron notablemente”, termina por aclararnos Ignacio. Otra de las anécdotas laborales que nos cuenta tiene que ver con la relación de un trabajador y las empresas en las que ha estado, ya que las compañías japonesas valoran positivamente tu pasado profesional.

Hasta aquí, nada distinto de lo que sucede en España, pero lo cierto es que, en Japón no está bien visto contratar trabajadores que hayan podido estar en otras empresas del mismo sector, debido a una especie de “pacto de no agresión. “Cuando realicé mi entrevista en Anderson Mori & Tomotsune, lo primero que me preguntaron fue sí había trabajado antes en algún bufete de abogados japonés. Cuando les dije que no, pensé que estaba abriendo con una mano la puerta de salida de la entrevista, ya que supuse que esa falta de experiencia me iba a dejar fuera del proceso de selección,” explica Ignacio Mateo con el mismo asombro con el que nosotros le escuchamos. “Al cabo de unos días, me llamaron para decirme que contaban conmigo y que mi entrevista les había parecido muy satisfactoria. Uno de los socios que estuvo presente en mi proceso de selección me comentó que no me hubiesen contratado sí efectivamente hubiese tenido experiencia en otro bufete”

En España, lo que nace de una boca como hormiga, termina 10 oídos más allá como elefante, por lo que no resulta difícil pensar que hemos sido los creadores del mito. Sí es cierto que la cultura económica de Japón tiene poco de hormiga, ya que son varios los momentos en los que han salido de crisis con la misma grandeza que Ulises de sus aventuras en la Odisea. De los más recientes, el primero tras finalizar la II Guerra Mundial, ya que los diez años siguientes, la economía japonesa registró el índice de crecimiento más alto en el mundo, con un 9,5%, mientras que Alemania Occidental creció un 7,6%, Estados Unidos un 3,3%, Gran Bretaña un 2,2% y Francia un 4,3%. A finales de los años 70, comienzos de los 80, Japón se convirtió en una superpotencia, alcanzando un crecimiento del PIB superior al 9%.

En ese mismo periodo, el crecimiento de Estados Unidos era del 4%, pero una crisis financiera semejante a la que actualmente padecen Europa en general y España en particular, les hizo entrar en recesión. Con la entrada del nuevo siglo, la economía nipona volvió a reestructurarse, dando grandes síntomas de recuperación, hasta que, en 2011 se encuentra frente a una nueva tragedia, esta vez provocada por el dios Neptuno. El 11 de marzo de ese año, un terrorífico tsunami arrasó Japón, destruyendo infinidad hogares y fábricas, produciendo la caída en picado de la industria manufacturera (principal motor de la economía japonesa), y con consecuencias a nivel mundial.  A pesar de episodios como éste, la Tasa de Desempleo nunca llegó a superar el 5%.

Para Ignacio, otro de los factores que más le asombran, sobre todo por las ideas preconcebidas con las que llegó, es la productividad de los empleados en Japón, ya que es bastante baja. “El otro día volviendo a casa, por poner un ejemplo, pude observar cómo había 6 personas trabajando para podar unas ramas de un árbol. Dos se encargaban de podarlo, otras dos sujetaban las escaleras y las dos últimas alertaban, tanto a los transeúntes como al tráfico, de las tareas que estaban realizando. En España, este mismo trabajo lo harían, como mucho dos o tres personas, y no seré yo quien suelte el tópico”, termina de explicar Nacho Mateo, ya que tras dos horas de conversación, los formalismos los hemos aparcado.

Para este madrileño que aterrizó en Tokyo el mismo día que el mes de enero, el ejemplo de los hombres podando el árbol explica a la perfección la mentalidad japonesa y uno de los motivos que hacen que el paro sea prácticamente mínimo. Por el contrario, el número de horas en la oficina es superior al de las economías occidentales, alrededor de unas 15 horas de media. Se podría pensar que ese número de horas invertidas está directamente relacionado con una alta productividad, pero no es así. Lo cierto es que está considerado como una costumbre social, ya que una de las mayores faltas de respeto que hay es abandonar la oficina antes que tu jefe.

Lo que pasa en el Nomikai, se queda en el Nomikai

“Otro de los aspectos relevantes en la vida laboral japonesa es la importancia de las relaciones sociales entre los trabajadores. Si alguna vez trabajas en una empresa japonesa podrás experimentar el Nomikai (飲み会), que literalmente significa “reunión para beber”, explica Ignacio, mientras que al otro lado de la entrevista esbozamos una sonrisa. Le pedimos que profundice en la materia, y nos aclara que son reuniones que consisten en beber, comer y como no podía faltar en el texto, cantar en el famoso karaoke japonés. “Si tu jefe te ofrece ir a un Nomikai jamás rechaces el ofrecimiento, ya que es considerado de nuevo otra falta de respeto”, concluye Ignacio con respecto a uno de los puntos que más interés nos ha despertado de la entrevista. Despedimos a Ignacio Mateo, y no con el tradicional saludo japonés, sino con un último consejo que bien podríamos exportar a España: “Lo que pasa en el Nomikai, se queda en el Nomikai. Por mucho que el sake os haya hecho exaltar la amistad a tu jefe y a ti, a la mañana siguiente evita hablar de lo ocurrido” concluye.

1 comentario

  1. rafael mateo tari   •  

    Admirable la capacidad de Nacho de percepcion,asimilacion y exposicion de su experiencia en Japon.
    Demuestra un alto nivel de equilibrio entre su vigor juvenil y
    madurez intelectual que le permitira alcanzar elevadas cotas
    de felicidad que compartira solidariamente con sus universales conciudadanos en
    base a sus raices humanisticas.
    Si lo sabre yo,que soy su abuelo,Aupa,Retamar

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