Las peores mentiras en el currículum

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Muchas personas optan por “adornar” el currículum como si fuese en CV del CEO de Google. Mentir en el currículum sobre tu experiencia laboral o cualquiera de tus capacidades, en lugar de ir a tu favor, puede jugar en tu contra. ¿Merece la pena arriesgarse a que te pillen? Te vamos a dar la versión de los expertos en Recursos Humanos de jobandtalent.

 

“Las mentiras tienen las patas muy cortas” es lo que nos solía decir nuestra madre. Y siguiendo con el ejemplo materno, al igual que las madres tienen un instinto especial para pillarnos las trolas, los reclutadores también. Tras horas y horas de carrera examinando perfiles y haciendo entrevistas, los expertos en recursos humanos saben ver cuando un currículum es real y cuando no.

 

En cualquier caso, bien sea por la experiencia profesional que se demuestra en el currículum o por el historial académico, es muy fácil detectar las mentiras en el currículum. Además, tan solo hace falta una llamada a un colega de profesión para poder saber la verdad sobre un perfil en caso de duda y para obtener una recomendación.

 

Cuando una empresa descubre mentiras en el currículum, el candidato es desechado como posible candidato destacado, no solo para ese proceso, sino para cualquiera que se de dentro de la empresa.

Típicas mentiras en el currículum

 

  • Los idiomas. Ese gran hándicap de los españoles, que tanta vergüenza nos produce aunque no seamos capaces de ponerle solución. Por ello mismo, si podemos elevar el nivel del medio al medio-alto, no dudaremos en hacerlo porque, total, quién nos va a pillar, sobre todo si se trata de un idioma que hemos aprendido por nuestra cuenta o en el extranjero. El problema, claro, aparece cuando tenemos que justificarlo con un título, o si hemos de enfrentarnos a una conversación en inglés donde rápidamente se detectarán nuestras carencias.

 

  • Habilidades informáticas. De una manera semejante a lo que ocurre con el inglés, tendemos a rellenar esos molestos huecos en blanco con algo de paja extraída de nuestra experiencia de usuario con el ordenador. Lamentablemente, saber recortar una fotografía en Photoshop no es lo mismo que saber ilustración, y ser capaces de redactar un texto y guardarlo no nos convierte en grabadores de datos, y eso se verá al instante si nos someten a una prueba.

 

  • Exagerar nuestras funciones. Si uno echa un vistazo a algunos currículos, se diría que en España no existen empleados, sino únicamente jefes o encargados. Como sospechamos que es muy difícil que el entrevistador llegue a conocer con exactitud cada uno de nuestras funciones en previos empleos, y el lenguaje permite una ambigüedad que favorece el brillo y el lifting laboral, nos sentimos inclinados a escribir con cierta manga ancha en la descripción de los empleos. Ya se sabe: gestión de equipos, cuando hemos trabajado codo a codo con un grupo de dos personas; diseño de imagen, por señalar cuál es el color que mejor le queda a la página de la empresa; seleccionador de personal por haber enchufado a nuestro cuñado…

 

  • Eliminar pasados empleos. Este es uno de los puntos más discutibles, ya que quizá no sea relevante dar fe en nuestro currículo de ese empleo de camarero que tuvimos a los 18 años para pagarnos los estudios. Sin embargo, otro asunto es intentar ocultar el empleo por el fracaso de un proyecto o una salida inapropiada de la empresa, ante el miedo de que se puedan pedir referencias a dicha firma.

 

  • Nivel de estudios. El punto en el que Scott Thompson mintió, y el que concluyó con su exitosa carrera en Yahoo! A diferencia de otro tipo de conocimientos, la posesión de una licenciatura o máster es fácilmente comprobable, por lo que es inútil intentar hacer pensar al entrevistador que hemos terminado una carrera que no poseemos.

 

  • Experiencia laboral. Cuantos más trabajos presentemos en el currículo, menos probabilidades hay de que el seleccionador levante el teléfono para buscar referencias. Por eso, cargamos la lista y, ya de paso, fantaseamos un poco. Cuidado, porque un par de líneas pueden echar por tierra una candidatura completa.

 

  • Utilizar el “autoempleo” para camuflar los períodos de paro. Uno de los principales borrones que un currículo puede presentar es una colección de vacíos entre trabajo y trabajo que conformen una trayectoria profesional un tanto guadianesca. Pero si presentamos en el currículo un extraño trabajo por cuenta propia en un pueblo recóndito y donde la labor que desempeñamos es muy difícil de comprobar, seguramente el seleccionador empiece a sospechar. En muchas ocasiones, se utilizan los hipotéticos trabajos como autónomo para rellenar esos huecos, ya que su comprobación es mucho más complicada.

 

  • Empresas en las que nunca se ha trabajado. Puede parecer disparatado, pero hasta un 18% de los participantes en la encuesta de Career Building reconocían haberse inventado puestos laborales. En ocasiones, en empresas ficticias que se decía ya habían desaparecido, por lo que era imposible seguir sus huellas. Si en otros casos nuestras palabras pueden estar abiertas a cierta interpretación, como en lo que respecta a las funciones que hemos desempeñado dentro de una empresa, en este caso, si nos pillan, poco podemos hacer para justificarnos.

1 comentario

  1. lucky ekus   •  

    buena tardes, soy un hombre de 35 anos se busca trabajo, Te. 631139392 lucky ekus. Gracias cordial un salud

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