Oportunidades profesionales, crecimiento y gastronomía, hacen de Lima un destino para estar como en casa

teresaalba_blog (1)
 

Teresa1Al otro lado de un email que descansa en la bandeja de entrada, texto, pero la percepción dejada al leer la breve presentación sobre ella, es que su historia es un poliedro de experiencia, inquietudes y reflexión. Comienza rápido y con decisión, –Teresa Alba, 23 años, estudiante del Colegio Alemán de Madrid-, explicación que nos da consciente de que no será la única que se ha animado a participar en la sección de Profesionales por el Mundo.

Antes de seguir, los castizos siempre se han preguntado si fue antes el Colegio Alemán o la cervecería Fass, y los que cada fin de semana acuden a una de las colinas cercanas al Santiago Bernabéu si prefieren el partido o la previa. Y nada más.

Licenciada por la Universidad Autónoma de Madrid en Matemáticas, Brandenburgo fue la puerta a una serie de decisiones que han llevado a Teresa Alba a estar trabajando el Lima. Aquí son los dedos los que, permitiéndose el lujo de ser viernes, no escriben sino que bailan claqué sobre la historia de Teresa Alba, que a diferencia de Nacho Vegas no fue de Berlín a Pola Lena sino Lima. Sin correr, terminamos de repasar en voz alta las últimas notas escritas sobre Teresa Alba, un Erasmus en Berlín y un intercambio en el último año de carrera en la Universidad de Lima.

El mejor de los consejos sobre Lima es venir mentalizado a que se trata de una cultura diferente

IMG_3228Ella nos explica con punto y aparte que fue una casualidad, pero el gusano pesó más que la desidia. “Estando todavía de Erasmus, estudié la posibilidad de optar a unas becas de Mapfre para trabajar en una de sus sedes de Latinoamérica, en ciudades como Santiago de Chile, Bogotá, Lima o Guadalajara, y gracias a mi hermana, más la pereza de quedarme con el runrún del hombro izquierdo cuando no tomas una decisión, aposté por presentarme como candidata”, reflexiona Teresa Alba sobre cómo fueron los pasos previos que la llevaron a estar trabajando en Perú.

En el aeropuerto Jorge Chávez nos espera con una gran sonrisa, y mientras caminamos hacia la luz (del taxi), nos explica cómo hace un tiempo, jamás pensó que los comienzos fueran complicados. “Vine con un visado de estudiante, el origen de una serie de problemas a la hora de cobrar mi remuneración, acentuados por la inexperiencia y la burocracia que había en Lima” confiesa Teresa todavía con cara de asombro al recordar como los cinco primeros meses fueron un ir y venir al Ministerio de Migraciones e incluso, a la Interpol, en dónde tuvo que hacerse una ficha.

La seguridad con la que nos cuenta cosas sobre Lima contrasta con la inexperiencia con la que llegó hace tiempo, ya que, como ella misma explica, al final la información recogida nunca va más allá de lo que cuenta el primo del hermano de su vecino del tercero. La leyenda no excede a la realidad, y si Phillippe Abrams pudo pasar dos años en el Paso de Calais, en Lima no iba a ser todo lo terrible que la pintaban. “Me avisaron de que tuviera cuidado con los taxis, que estuviera alerta con los robos, los atracos en plena calle, que prestara atención a la hora de comprar para no ser timada y una larga lista de cosas que, aunque conviene tenerlas en mente, el mejor de los consejos sobre Lima es venir mentalizado a que se trata de una cultura diferente”, resume Teresa Alba.

Sentados en una terraza, y en medio de hojas, teléfonos en la mesa y notas sobre su experiencia, lanza el anzuelo que muchos españoles ponen para como parte de la conversación con alguien a quien acaban de conocer. “Cómo debió ponerse Madrid con la final de Champions entre Atlético y Real Madrid”, comenta, mientras nos explica que cuando habla con familia y amigos de Madrid siempre anhela saber cómo sigue su ciudad. Levantamos las cejas para hablar del gol de Ramos, y nos replica con el de Zidane en Glasgow, partido que vivió en directo. Ambos confesamos los colores y como dice el refrán, nunca hay que discutir con quien te paga la cerveza.

Teresa2Volvemos a Lima, y Teresa Alba toma como ejemplo el lugar en el que estamos, una cafetería céntrica, tranquila y un barrio en el que no es costumbre que existan cosas anormales. “Como en cualquier ciudad, hay sitios por los que es conveniente no moverse, pero yo desde que estoy en Lima nunca he tenido sensación de peligro” nos confiesa Teresa entre risas al afirmar de que en un país como Perú, detectar a un extranjero es más sencillo que en otros sitios.

El fútbol no lo deja para el debate, sino que también es parte de su afterwork, ya que Teresa Alba juega en una liga femenina entre varias compañías de Lima. En lo profesional, a la hora de trabajar no hay inconvenientes entre los que son de Lima o Perú y los que venimos de fuera, ya que Teresa nos advierte de que desde el primer día el peruano acoge al de fuera con un trato amable y cariñoso. “Es cierto que tienen algunas cosas un poco informales, como la puntualidad o el grado total de compromiso, pero esa misma percepción la he podido tener también en España”, concluye.

En las discotecas de Lima, sólo se sale a bailar cuando un chico te invita a hacerlo

Su gesto cambia, y a pesar de que el enunciado de su frase se focalice sobre el esfuerzo de los peruanos por fortalecer la imagen de su país a ojos de los extranjeros, Teresa Alba nos argumenta que existen ciertos choques a nivel cultural que a veces se hacen palpables. “Mi mayor incomodidad es el grado de machismo que todavía existe en algunos espectros de la sociedad peruana, y no sólo por los hombres”, razona con el ceño fruncido.

Recuperamos la hoja dónde habíamos anotado cosas sobre Lima, con frases más genéricas como los 9 millones de personas que viven en la ciudad, y la imagen caótica que recogen algunas informaciones que se pueden encontrar en diversas guías. Para Teresa Alba, el mayor problema a la hora de aclimatarse fue la luz, ya que Lima es una ciudad dónde anochece sobre las 17:30. “Es un poco desesperante, sobre todo si estás acostumbrada a la luz que tenemos en Madrid, a lo que hay que añadir que cuando trabajas con jornada completa, los días terminan siendo un poco más tristones”, explica.No quiere poner cosas en el lado de la balanza negativo, por lo que para equilibrar también nos cuenta cómo las temperaturas no son muy extremas, a pesar de que en invierno la humedad provoca una mayor sensación de frío.

Teresa3Era imposible no citar a Vargas Llosa pasando unos días en Lima, por lo que tomando como punto de partida su frase, Vale la pena vivir, aunque fuera solo porque sin la vida no podríamos leer ni fantasear historias, queremos perdernos por esta ciudad. Como explica Teresa Alba, tiene un gran encanto, aunque no ocuparía los primeros puestos de cualquier ranking de “Cosas que visitar en Perú”. Selva, tierra, costa, todos parajes completamente opuestos pero que convierten la diversidad del país andino en uno de los destinos que más está creciendo en cuanto a turismo.

En lo que se refiere al ocio, la protagonista de la entrevista empieza cronológicamente al revés de la noche, ya que las discotecas nunca han sido uno de sus mayores intereses, y menos, cuando se da una situación tan peculiar. “En Lima, cuando estás de noche con amigas en cualquier local tienes que salir a bailar siempre que un chico te invite a hacerlo, una cosa que jamás imaginaría que siguiese ocurriendo”, argumenta entre risas.

Teresa Alba nos enumera centros comerciales, zonas de tiendas y, al ver su sonrisa, lugares como Miraflores y Barranco. Son los dos distritos más visitados por los extranjeros que visitan Lima, con una importante cantidad de bares con ofertas “happy hour” y alguno de los mejores restaurantes de la ciudad. Ella quiere continuar, nosotros detenernos, y  confiesa con cierto sonrojo. “Una cosa que me ha cautivado de Lima es que me encantan los pisco sours y los chilcanos que son cócteles a base de pisco, la bebida del Perú)”, cuenta Teresa Alba.

Cualquier persona que tenga el carnet de conducir puede ejercer con su vehículo de taxista

Terminamos de tomar algo antes de volver a España, y ahora somos nosotros los que, pasando con el confesionario, advertimos de que no habíamos querido dar oficialidad a lo que una y otra vez nos había repetido Teresa sobre la gastronomía en Perú. “En una de las mejores del mundo, con platos como los criollos, la fusión con la cocina de Japón o la de China, bajo la denominación de chaufa”, resume.

IMG_3221Mirando el móvil para programar el itinerario de vuelta al aeropuerto,  las opciones van descartándose con la explicación de esta joven madrileña, ya que rutas municipales sólo existe una, y los taxis, por lo general, los conduce cualquier persona con carnet de conducir. La aplicación de Uber vuelve a nuestra cabeza, pero Teresa Alba nos recomienda gestionar un taxi con empresas que sí cuentan con una cierta oficialidad en lo que al servicio se refiere.

Pensando en voz alta, Teresa repasa todos los puntos sobre los que hemos charlado, para finalmente despedirse con la certeza de que Lima es una ciudad que por la facilidad de idioma, la adaptación al final resulta fácil. “Cualquiera que tenga ganas de probar una experiencia en Perú y deje en el aeropuerto Adolfo Suárez los prejuicios, sin duda va a disfrutar de este destino”, contesta con rotundidad mientras levanta su brazo derecho para recalcar, ahora ya con una sonrisa, el comienzo de su historia. “Que se informen bien de los visados”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>