Cosas que todos los que trabajan en un hotel sabrán (y los demás mortales no)

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Artistas, comerciales, investigadores, estudiantes, turistas, deportistas, políticos… Todos ellos pasan decenas de noches al año en hoteles de todo el mundo, asistiendo a festivales, congresos y todo tipo de eventos. Y cuando llegan a su habitación no siempre se limitan a dormir…

Los empleados de los hoteles se sientan en primer plano para poder ver todas estas aventuras dentro de los hoteles. Además, ellos son los mismos que esconden todos los entresijos del hotel.

 

1. La seguridad 

 

¿Alguna vez habías pensado en lo fácil que es entrar en un hotel por la noche? Los hoteles se parecen mucho a los hospitales: son lugares públicos en los que, si no pareces desubicado, puedes pasearte sin temor a que nadie te pregunte qué demonios haces allí. Hasta en los más lujosos establecimientos es posible entrar por la puerta grande y llegar hasta los rincones más escondidos.

 

Casi todos los empleados coinciden en señalar que es mejor no dejar nada de valor en las habitaciones del hotel. En muchas situaciones son los propios empleados del establecimiento los que roban a los huéspedes.

 

Casi todo el mundo que ha trabajado como manager en un hotel se ha encontrado un cadáver

 

2. Los edredones no se cambian…

 

Solo por si no lo sabías: la función del edredón no es dormir sobre él… En los hoteles la sábanas se cambian con frecuencia, pero los edredones no. Un dato a tener en cuenta para la próxima estancia

 

 

3. Si eres maleducado, prepárate para lo peor

 

Numerosos empleados de hotel coinciden en señalar que son vengativos con la gente que les trata mal. Según un anónimo camarero, es en el bar y restaurante donde más se devuelven los malos gestos, la ausencia de propina o las exigencias absurdas. Si un cliente que ha tratado mal a algún empleado pide un filete, pasará por la lengua de todo el ‘staff’ antes de llegar a su plato; si pide una copa usarán el “hielo especial”, que elaboran con el agua del retrete; sus cubiertos habrán pasado por la boca del perro del chef… Y, recuerda, mientras estás cenando probablemente has dejado tu cepillo a la vista en tu habitación…

 

4. Reservar con el propio hotel es más barato

 

En la actualidad lo más habitual es reservar las habitaciones de hotel a través de terceros portales que aseguran ofrecer las mejores ofertas, pero los empleados aseguran que el mejor precio siempre se consigue reservando directamente en el sitio del hotel (o vía telefónica).

 

No sólo es posible que haya ‘overbooking’, sino que además es habitual que pagues más de lo que pagarías si hubieras reservado con el propio hotel. Muchos clientes con confirmaciones impresas en las que se indica lo que han pagado por la reserva, y muchas veces el coste es mayor que nuestra tarifa sin reserva previa. Además, he visto a estas compañías cargar todo tipo de tasas (mascotas, televisión…) de las que el hotel nunca ve un duro.

5. Los recepcionistas saben dónde se come mejor

 

Los empleados de recepción tienen mucha información útil para hacer tu estancia en el hotel más agradable, pero debes saber cómo tratarles. Como explica otro anónimo empleado, si queremos comer bien, debemos preguntar por los mejores restaurantes de la zona. Si preguntamos si se come bien en el propio hotel, obviamente te van a contestar que sí y, aunque el restaurante de enfrente sea una basura, si preguntas directamente por él nadie va a atacarlo, como mucho te darán una respuesta evasiva.

 

6. No es necesario pagar internet

 

Aunque cada vez más hoteles ofrecen WiFi gratis a sus huéspedes sigue habiendo establecimientos, algunos de varias estrellas, que tratan de cobrar por la conexión a internet. Se trata de algo fácil de evitar si pedimos amablemente en la recepción que nos den la clave gratis.

7. Este es el mejor día para llegar a un hotel

 

Por la mañana, para ser más exactos. Es en este momento cuando se va la gente que ha venido de vacaciones, pero los visitantes que duermen allí por motivos de trabajo todavía no han llegado, así que tendrás a tu disposición las mejores habitaciones.

 

8. Nadie trata bien las maletas de la consigna

 

Cuando tenemos que abandonar nuestra habitación, pero aún debemos pasar unas horas en la ciudad, solemos pedir que nos guarden la maleta en una consigna. Una idea poco recomendable si guardas algo de valor.

 

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