La guía más fácil para llegar a fin de mes

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Seguramente, alguna vez has pensado que te gustaría poder llegar a final de mes. Sí, a todos se nos ha pasado esa teoría por la cabeza y no tener la necesidad de tirar de tarjeta. Gestionar tu dinero es como hacer dieta: no apetece mucho, pero a la larga es mejor y acabas sintiéndote como Dios.

 

Al igual que los regímenes, las dietas milagro no existen, porque acaban siendo peor de cómo empezaste. Es algo que debes empezar poco a poco, sin cambios bruscos. Al cabo del tiempo te acabas acostumbrando a ese modo de vida y desaparece el impulso de “pecar” y pasamos a comer bien de una vez. Al igual que en las dietas: cuánto antes empieces mejor, porque el cuerpo recuerda y lo que tienes hoy se multiplicará para mañana.

 

¿Cuándo puedes empezar a gestionar tu dinero?

 

La primera cuestión que debemos plantearnos es si tenemos el dinero suficiente. En la medida en la que tengamos un trabajo a jornada laboral completa con un sueldo normal, el poder ahorrar es más que viable. Lo suyo es que empecemos a ahorrar unos 100 o 200 euros mensuales para gastos imprevistos. A partir de esa cifra, se podría invertir una parte fuera de nuestra cuenta para poder obtener una mejor rentabilidad.

 

El primer paso para poder ahorrar es saber cuánto gastamos de media al mes. Pero en estos gastos no debemos contar con aquellos de: salir de fiesta, ir al cine, salir a cenar… cuando hablamos de gastos mensuales nos referimos a aquellos gastos que son necesarios de asumir. Basta con recoger las facturas de los meses pasados y ver qué es aquello sin lo que sobrevivimos.

 

Si conseguimos esa utopía de ahorrar esos 100 o 200 euros al mes, llevémoslos a una cuenta que nos vaya a aportar mejores beneficios que la cuenta corriente. Debemos meter nuestro dinero en un lugar seguro y rescatable al que podamos acudir en lugar de imprevistos. Nos quedamos sin trabajo, tenemos que devolver dinero a un amigo, problemas de salud…

 

¿Vives por encima de tus posibilidades?

 

Hay muchos jóvenes que están acostumbrados al nivel de vida que les han dado sus padre: comer en buenos restaurantes, comprar la ropa más bonita, salir por la noche y derrochar… Si quieres gestionar tu dinero, debes olvidar que los ingresos de tus padres son iguales que lo tuyos o directamente tuyos. Los jóvenes deben saber adaptarse a su vida independiente y saber gestionar tu dinero y ver qué gastos puedes asumir y cuáles no.

 

¿Comprar a crédito es casi lo mismo que ahorrar?

 

Partamos de la base que: comprar a plazos o a crédito no es ahorrar, es gastar. Es mejor proponerse un ahorro voluntario, que gastar a plazos para ver que a final de mes nos quedan unos euros más. Pero la realidad, es que este gesto se puede convertir en costumbre y acabar siempre endeudado con el crédito. En España, existe poca tradición de compra a crédito y las condiciones para poder pedir uno son más exigentes que en otros países. Así que dudamos que sea una opción conveniente de ahorro.

Pedir un crédito debe reservarse a operaciones muy concretas, como la compra de una vivienda que evidentemente no podemos pagar de una vez. Si no es eso siempre es mejor ahorrar antes que pagar los intereses.

 

¿Es buen negocio invertir el dinero ahorrado en una vivienda?

 

En la situación actual la compra de una vivienda ha dejado de ser tan común como antes. Meterse en una hipoteca es un compromiso que muchos jóvenes ya no ven viable. Si tenemos recursos y buenas perspectivas es un buen momento para comprar por la caída de precios, pero hay factores a los que debemos atender a la hora de hipotecarnos. Es un error común ver el piso primero y luego el crédito. No se debe dejar una señal antes de financiarse, tiene que ir en paralelo, no se deben aceptar condiciones añadidas como avales, y que hay que fijarse mucho en el diferencial. Una hipoteca que pasa de los 20 años ya comienza a ser un mal negocio. Hay que planificar bien: no podemos calcular el pago de la hipoteca con arreglo a nuestras ganancias mensuales, así llegaron los desahucios.

 

Tomar la vía del alquiler supone un ahorro inicial que podemos reinvertir en otras cosas. La vivienda familiar es un activo que queda para nuestros hijos. Si lo descartamos y optamos por el alquiler perdemos eso pero podemos colocar el dinero en activos de rentabilidad más predecible.

 

¿Dónde invierto lo que ahorro?

 

Si tenemos suficiente dinero, lo recomendable es diversificar nuestra cartera de inversiones entre activos de mayor y menor riesgo y mayor y menor disponibilidad. Si nuestra capacidad de ahorro no es muy alta es recomendable un perfil más moderado. Moderado puede ser invertir en fondos mixtos, que combinen la seguridad de la renta fija con el mayor riesgo y mayor rentabilidad de la variable.

 

En caso de tener un buen margen podemos invertir más en fondos de renta variable o, por ejemplo, en Bolsa. En la medida de lo posible se debe cumplir el mantra de no poner todos los huevos en la misma cesta.

 

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