¿Por qué España es menos productiva que el norte de Europa?

 

¿Qué me dirías si te describo un país en el que se trabaja más que la media que sus países colindantes y en cambio y mucho menos productivo de ellos? seguramente pensarías mal. Y si te digo que el país del que te estoy hablando es España, ¿qué opinas?

 

Esta es la cruda realidad en la que estamos inmersos. España es un país con una jornada de trabajo interminable y que sin embargo, por muchas horas que trabaja, no consigue ser tan o más productivo que sus países vecinos. Podemos presumir de que en España se vive muy bien, pero no se trabaja tan bien como se vive.

 

Más no significa mejor

 

Por inercia, las empresas españolas se resisten a abandonar los horarios de jornada de trabajo partida por el pensamiento de que «cuántas más horas trabajas, mejor». La cruda realidad dice lo contrario (sobre todo, si hacemos comparaciones). Si medimos la productividad en dinero de los países de norte de Europa y la de España, veremos claras diferencias: mientras la productividad de España se sitúa en los 32,1 euros mientras que en Países como Suecia se encuentra en 45,5 euros y en Alemania en 42,8 euros.

 

Las eternas y rígidas jornadas de trabajo que arrastramos desde la posguerra perviven en un mundo en el que la tecnología permite trabajar a distancia y en el que los trabajadores aspiran con poder aunar vida profesional y personal.

 

La jornada partida y retrasada respecto al sol es fruto de las circunstancias históricas. España equiparó a su hora a la de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Terminada la batalla, España no volvió a su horario original. La posguerra y la necesidad de pluriempleo fomentaron además tener un trabajo por la mañana y otro por la tarde. El resultado es un desfase horario que se ve reflejado en nuestra jornada laboral.

 

Además, debemos de sumarle que en España no existe una cultura de trabajo eficiente y si una cultura del presencialismo. Para muchas personas, el estar en la oficina, implica que ya estás haciendo algo, sin embargo de las 8 horas que se pueden trabajar realmente, en España son realmente productivas 5 de ellas.

 

En España se trabaja más horas que en los países del resto de Europa, mientras que el norte de Europa trabaja menos horas con mejores resultados, es decir, mayor productividad. Siempre recalcamos que trabajar de forma más productiva no implica trabajar más o estar más tiempo en la oficina, sino hacer un mejor aprovechamiento de los recursos que tenemos disponibles.

 

Este asunto llegó al Congreso de los Diputados en 2012 y en 2013 se dio un consenso de emprender iniciativas legislativas que nos encaminen hacia unos horarios de vida y de trabajo más acordes al resto de la Unión Europea. Una de las iniciativas que se pedía era adelantar el prime time televisivo, para sincronizar el horario con Greenwich y así tener una salida del trabajo más temprana a las 18 horas.

 

Admitido que en nuestro país no es extraño que se mate parte del tiempo laboral chateando, respondiendo a correos electrónicos personales, tomando café y charlando de asuntos ajenos al trabajo, la pregunta es: ¿estaríamos preparados para asumir la cultura de la eficiencia?

 

La realidad es que si en lugar de perder tiempo en asuntos personales, se acortara la jornada laboral y se aprovechase el tiempo, la productividad de España estaría mucho mejor valorada de lo que está actualmente.

 

¿Por qué los partidos de Champions son a las 20:45?

 

Los españoles tendemos a pensar que nuestros horarios se derivan del clima, de la cultura, del Mediterráneo, pero no; los horarios españoles solo existen en España. Una cuestión clara es que los partidos de Champions son a esa hora porque la gente ha salido de trabajar a las 18 horas, ha hecho sus compras, ha ido a casa, ha estado con su familia y ha hecho todo lo necesario para poder sentarse en el sofá a descansar y ver el partido. Mientras tanto, en España salimos más tarde y no da tiempo de nada antes de ver el partido.

 

Otro de los puntos por los que la productividad de España no es tan alta como la de sus vecinos, se debe a que es uno de los países europeos en los que hay un mayor porcentaje de personas en empleo no adecuados a sus cualificaciones. Las firmas pequeñas suelen ser menos productivas y deberían desaparecer pronto si no son exitosas para permitir el crecimiento de empresas más productivas, facilitando así el crecimiento de los salarios y contribuyendo a la reducción de la desigualdad.

 

Por otro lado, la política económica puede contribuir desde un punto de vista cíclico. La caída de la productividad de los últimos años ha estado relacionada a una preocupante reducción de la inversión. Esto puede crear un círculo vicioso en el cual las empresa ven la desaceleración de la demanda

 

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