Bajo el ardiente sol de Dubái se emprende la aventura de trabajar en el extranjero

Cadillac rojo descapotable, casette y Sweet Home Alabama de Lynyrd Skynyrd es la imagen que aparece en nuestra mente al leer las primeras anotaciones que nos ha dejado Alba Arteaga Nieto, diplomada en empresariales por la Universidad San Pablo CEU de Madrid. “Una beca Leonardo De Vinci para trabajar en Cork durante cuatro meses, un año en Cardiff para  obtener la Titulación Europea…”  explica Alba mientras que tarareamos I miss alabamy once again.

Después de su año en Cardiff, ingresó en ESIC para seguir formándose en una carrera profesional orientada al ámbito empresarial, en dónde realizó un Grado

Palm Island en Dubái

Palm Island en Dubái

Superior de Marketing y Gestión Comercial. Los jóvenes todavía hoy siguen padeciendo las consecuencias de la crisis económica en lo referente a un salto al mercado laboral, situación que también padeció Alba.  Philip Morris International supuso el primer escalón para Alba Arteaga, en dónde se desarrolló dentro del departamento de Learning, poniendo en práctica todos los conocimientos que había adquirido en el Grado de Marketing. “Trabajé con equipos de todo el mundo en proyectos muy interesantes” explica Alba Arteaga mientras el color de nuestras anotaciones torna en oscuro, quizás como presagio de la situación que íbamos a leer.

Justo en ese instante, Alba nos confiesa que varios cambios a nivel interno en el año 2012 y posterior traslado de la sede de la compañía a Polonia, la volvieron a situar en el mercado laboral. “Fue el momento en el que, sin dudarlo, decidí que la dirección que debía tomar era la de buscar empleo en el extranjero”, afirma con rotundidad. Churchill ya concluyó que para mejorar, hay que cambiar y para ser perfecto, hay que cambiar mucho, por lo que, para Alba Arteaga apareció en el horizonte Dubái, una oportunidad con un mercado emergente, necesidad de profesionales de todos los ámbitos, experiencia internacional y buen nivel de vida. Nosotros mismos, leyéndolo nos hacemos la misma pregunta que la protagonista, ¿cómo no apostar por ese camino?

Seguimos bajando la mirada por las notas que nos ha pasado Alba cuando queda media hora para coger el vuelo, y nos adentramos en 2012. Nosotros tenemos en la mano un pasaje de vuelta, pero ella no, y a 5.000 km de su casa. “Pisaba por primera vez un país con una cultura e idiomas diferentes, y de cara al segundo paso tenías que concienciarte de lo duro y difícil que puede ser una situación así”, reflexiona Alba Arteaga.

Alba en una mezquita

Alba en una mezquita

En cada una de las afirmaciones se percibe una redacción sustentada en la necesidad de argumentar de la mejor manera posible como debe encauzar una persona que llega a los Emiratos Árabes su vida profesional. Más típicas de Ascot Racecourse, las barreras que superar fueron grandes, la primera una vivienda.

Mientras que nos abraza una ola de calor nada más bajarnos del avión, nos quedamos la última nota que leemos antes de vernos cara a cara es que no resultó nada sencillo para Alba conseguir ese piso, ya que un requisito importante es un visado con permiso de residencia, el cual sólo se obtiene con un trabajo.

Nos recibe con una enrome sonrisa, justo en el momento en el que su historia mostraba una mayor intriga. Le preguntamos por su red de contactos cuando llegó a lo que Alba Arteaga nos contesta antes con un gesto que con la palabra. “En UAE, los portales de trabajo online no funcionan, las ofertas suelen estar ocultas y, por ese motivo tan sólo pude presentarme como candidata a un par de ofertas de marketing que estaban publicadas”, responde, advirtiéndonos que por desgracia nunca recibió llamada alguna respecto a esos puestos.

Bill Murray despertaba con Sonny and Cher, y la canción de Alba Arteaga era que en Dubái, no se consigue trabajo por internet, todo el mercado de ofertas está en los contactos, resume. “En ese momento decidí centrar mi búsqueda de trabajo a través de Linkedin para contactar directamente con los responsables de marketing de las empresas en las que me interesaría trabajar”, analiza Alba, haciendo hincapié en la necesidad de buscar consejos, reunirse con profesionales de recruiting y recabar la mayor información posible.

La moneda comenzó a caer cara cuando, a comienzos del año 2013 tuvo su primer contacto con el mercado laboral de Dubái. Se trataba de Flip Media (Grupo Leo Burnett) una de las agencias digitales más importantes de UAE, y tampoco fue todo lo fácil que esperaba. “Fueron tres meses en los que desempeñaba una labor más propia de alguien junior o recién licenciada, con escasa remuneración, por lo que aunque mi día a día pasó a estar ahí, no dejé de buscar contactos dentro de Dubái”, explica Alba.

El siguiente escalón fue para formar parte de Impact Proximity (Grupo BBDO), gracias a que el manager general supo de mi historia y quiso interesarse. “A los 30 minutos de salir de la entrevista con él me llamó para ofrecerme empezar con él al día siguiente como freelance”, nos cuenta sonriente Alba Arteaga.

Como las canciones de Beirut, el tiempo iba pasando, lo dicho empezaba a ser sonido de trompeta y no tenía perspectiva de convertirse en realidad. Tocaba

En el aquarium de Dubái

En el aquarium de Dubái

asumir que llegaba el punto y final en esa compañía y, en medio de las discusiones con la almohada, una de las empresas con las que había tenido una entrevista previa, le invitó a formar parte de un proceso de selección que tenían abierto. “Tras un par de entrevistas y el periodo de preaviso en Impact Proximity, el 18 de agosto del año 2013 comencé a trabajar en Tonic International”, nos contesta Alba Arteaga. Firmó su visado, y su carrera de obstáculos había finalizado, había llegado el momento de disfrutar de la experiencia de verdad después de 10 meses de lucha e incertidumbre.

Con más calma, entramos en materia para conocer cómo es la vida laboral en ese destino. Alba apuesta por el orden jerárquico que marca las manecillas del reloj, para explicarnos que la jornada laboral arranca a las 09:00 y dura hasta las 18:00. “Son conscientes del riesgo que asumen muchos profesionales al apostar por trabajar en Dubái, por lo que, con esfuerzo y dedicación, la mayoría de empresas saben reconocer el trabajo”,  argumenta Alba mientras que profundiza sobre el sector del marketing y la publicidad, que se encuentra en crecimiento desde que le concedieron la Expo 2020 a Dubái.

“A Dubái hay que venir con la mente abierta y con ganas de estar aquí”

Dubái es una ciudad a la que, como hemos vivido en nuestras propias carnes, se puede llegar sin visado si tienes el pasaporte Europeo. Cada 40 días hay que ir a Omán para renovar la visa y pagar un precio de 10 euros por renovación, como explica Alba, sin que esa situación tenga fecha de caducidad.

El idioma es el inglés, aunque no todo lo oficial que la gente se puede pensar, nos explica esta madrileña. “Dubái no deja de ser Árabe, aunque gracias a la ingente cantidad de personas de otras nacionalidades que trabajan en este destino, hablar en inglés es la llave maestra para acercarte a personas de todo el mundo”. El árabe sigue siendo la lengua oficial pero por la gran cantidad de inmigrantes que hay en Dubái, el inglés es lo más escuchado en las calles de la ciudad.

Alba en el mercado de telas

Alba en el mercado de telas

Nos asomamos hacia el mar y vemos una de las maravillas de la que tanto se habla en los medios de comunicación: una isla artificial en forma de palmera. Esta hazaña del hombre es unos de los lujos de los que presume Dubái. Dentro de esta isla hay gente de todo el mundo, recorriendo el planeta desde Sudáfrica hasta llegar a Tailandia, y por supuesto España.

Pero Alba nos asegura que también es necesario romper estereotipos cuando pensamos en Dubái, sobre todo cuando vemos pasar un grupo de mujeres puestas con falda, tacones y sin velo y además, cargadas de bolsas de grandes firmas, “la imagen que se tiene en España de la mujer es muy equivocada, las mujeres hacen una vida completamente normal, van a la playa con su minibikini o con abayas negras. Son libres de elegir”.

“Dubái es un gran sitio para abrir la mente y mejorar profesionalmente. Es una experiencia que es difícil imaginar si no lo vives en primera persona”

El sol es ardiente y el calor aprieta y Alba nos sonríe y nos dice “aquí son 9 meses de verano y 3 meses de infierno. En verano hace mucho calor con temperaturas de más de 40 grados y mucha humedad. Además en verano, darse un baño en el mar es como meterte en una bañera de agua caliente” desde jobandtalent damos fe de que el calor y la humedad son más que notables. Pero todo tiene su parte positiva, porque el bronceado se mantiene todo el año intacto.

Se hace de noche después de todo el día conociendo las calles de Dubái con Alba y es hora de cenar. “Los fines de semana la gente suele ir a cenar y luego salir, en algunos restaurantes puedes tomar una copa de vino porque sí venden en alcohol, pero no en todos”. Vemos que el alcohol en Dubái en más caro que en España, una cerveza ronda los 7 euros. “Muchas veces con gente del trabajo vas a tomar algo y aunque vayas con musulmanes ellos respetan que tú te tomes una cerveza”.

Se acerca el periodo del ayuno para los musulmanes. El Ramadán es el ayuno durante el día y poder comer durante la noche, no pueden ni beber agua. Un mes entero en el que el ritmo de la ciudad se ralentiza, la energía es mucho menor. “El mes del ramadán es el más aburrido para los no musulmanes”.

En cuanto al nivel de vida, “un europeo recién licenciado cobra unos 2.000 euros al mes”. Además, para todos aquellos que sean extranjeros, la empresa te paga un billete de avión al año para poder viajar a tu país y luego tienen la opción de pagarte el seguro médico o parte de él. Dubái es un país “sin impuestos”. Indirectamente se pagan peajes, un impuesto para el agua, radares de tráfico en cada esquina. Al final el dinero es el principal motivo por el que muchos expatriados se vienen a vivir al desierto.

Consejos para aquellos que quieran ir a Dubái

La mejor opción, como en cualquier cambio de este tipo, es ir al país con un trabajo, que te contraten desde España o bien que la empresa haga un traslado.

Alba navegando por las aguas de Dubái

Alba navegando por las aguas de Dubái

En estas opciones, la gente suele ir con muy buenas condiciones porque supone un cambio de vida muy drástico.

“Si te vienes a la aventura como hice yo, debes tener paciencia y dinero. Es posible encontrar trabajo pero no es fácil”. Alba nos cuenta que existe un grupo en Facebook de españoles en Dubái preguntando qué hacer para encontrar trabajo aquí, “desgraciadamente no hay una receta secreta y dependiendo del sector las condiciones varían mucho”.

Para alguien que quiere ir de España a Dubái es muy importante tener claro que el idioma de trabajo es el árabe y el inglés. Si no hablas árabe, hay que compensarlo con un muy buen nivel de inglés. “Si no se habla inglés, mejor no venir a Dubái”. Es un mercado muy competitivo para cualquier profesional, pero es muy empezado poner la primera piedra.

“Animo a la gente a venir a trabajar y vivir en Dubái, pero que evalúen muy bien sus posibilidades”

La puerta de embarque con destino España nos vuelve a recoger después de haber vivido la aventura árabe junto con Alba y recorrer las calles de Dubái viendo cuál es la realidad. Una aventura profesional que empieza con esfuerzo y que ha tenido los frutos para esta luchadora aventurera.

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