Japón, un pais con una mentalidad muy diferente pero con aspectos maravillosos

Beatriz Velázquez finalizó sus estudios en el instituto para comenzar a dar sus primeros pasos dentro de la Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid, con la idea de especializarse en español para extranjeros. Al mismo tiempo, empezó a estudiar japonés y unos años más tarde, después de visitar el país varias veces en verano, decidió comenzar su aventura e irse a vivir allí durante un tiempo.

Desde pequeña siempre en su familia se hablaba sobre una tía abuela que por amor se fue hasta Brasil y posteriormente a Alemania, donde sigue residiendo. Este hecho le fascinó toda su vida y siempre tuvo en mente poder tener  la experiencia de vivir en el extranjero y conocer diferentes costumbres de otros países, así como aprender otros idiomas.

Siempre le llamo mucho la atención la cultura japonesa, razón por la que comenzó aprender japonés y tenerlo como posible destino después de terminar los estudios. Durante varios veranos visitó Tokyo, esto le permitió poder estudiar con más profundidad el japonés y tener un pequeño contacto con su cultura. Para poder costearse estos viajes compagino la universidad con dos trabajos, uno en los grandes almacenes de El Corte Ingles y otro en una tienda de Natura.

Cuando terminó sus estudios universitarios se presentó como candidata a una beca privada para estudiar en Kyushu University (Fukuoka, Japón),  y la consiguió. Durante dos años, estudió el  posgrado allí, trabajó como profesora de español en varias academias, en un centro cultural y en el departamento internacional de 西日本技術開発株式会社 (WEST JCE), una empresa de ingeniería bastante conocida allí, donde daba clases de EFE/N.

sanisidroSu vida laboral era a media jornada. En las clases del centro cultural daba diferentes niveles de español, participaba en charlas sobre fiestas y costumbres españolas. En los trabajos que desempeñaba en las academias enfocaba los contenidos de sus clases dependiendo de la finalidad de los objetivos que tenían.

A la hora de hablarnos sobre el país, Beatriz nos habla de dos caras muy diferenciadas para los occidentales sobre el concepto que tenemos de Japón. La cara que la mayoría de la gente conoce de Japón, normalmente por el corto periodo de estancia en el país, es de un lugar muy amable, con un sector terciario volcado en complacer al cliente, siempre con una sonrisa.

“Creo que el hecho de que mucha gente admire Japón y quiera vivir allí, tiene que ver con esta cara tan respetuosa  y complaciente que transmite una imagen de armonía y serenidad social.”

La cara opuesta, tendría que ver con la anterior, el “precio” que conlleva esta.  Hay una muy fuerte presión social. Japón tiene la tasa de suicidio más alta en el mundo, especialmente entre los adolescentes. Ella aconseja que no se fantaseara con la idea de que Japón es un país perfecto con gente pura y caritativa, es muy diferente con aspectos maravillosos pero a su vez con aspectos difíciles de asimilar para nosotros, ya que tenemos otra forma de pensar.

“Ánimo a ir con una mentalidad abierta y ganas de aprender.”

westjceEn los diferentes trabajos que ha estado haciendo en Japón, nos destaca la gran organización de la agenda laboral.  La exigencia de la elaboración de planes mensuales generales y detallados sobre los distintos contenidos que se van a tratar. No dan espacio para la espontaneidad ya que necesitan constantemente saber hacia qué fin se encaminan y cumplir con cada punto establecido en los planes. Para Beatriz nuestra cultura mediterránea nos hace que valoremos mucho más la creatividad y la adaptación a cada momento, nos considera más flexibles y espontáneos.

En Japón, nos cuenta, que hay una gran oferta de ocio, alguno de los planes más frecuentes es salir a comer o a cenar fuera, ir a los karaokes, a los bares o ir de compras, cosas que se asemejan bastante a lo que hacemos nosotros en nuestro tiempo libre. Como algo curioso sobre los planes que realizan en Japón, comenta que a los japoneses en general les gusta beber alcohol, junto las personas del trabajo, quedan para ir a beber en los izakaya (bar), pero este hecho no significa que haya lazos de amistad, siempre hay una jerarquía entre los empleados, sobre todo con los jefes.

Cuando termino el permiso de su visado en Japón volvió a España pero con la actual crisis, la situación era muy complicada y aunque consiguió algunas clases para enseñar japonés, trabajar con la Fundación Japón de Madrid como representante de eventos y estudiar un posgrado en Didáctica del español de los negocios decidió cambiar el rumbo. Después de unos meses en nuestro país, puso rumbo a Buenos aires, donde se encuentra ahora trabajando y estudiando. Es Profesora de japones en una escuela y también Redactora de Contenido en un portal digital llamado R3ADY.

“La experiencia vital de desarrollarte en otras culturas te nutre para siempre, cambia tus esquemas y poco a poco te lleva a ser no sólo un profesional en el mundo, sino un ciudadano del mundo.”

Aunque está completamente satisfecha y valora muy positivamente sus experiencias en el extranjero desea poder volver a España, con la esperanza de que la situación sea mejor que antes.

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