¿Qué tipos de paro o desempleo existen?

Debido a la crisis financiera en la que estamos inmersos (aunque algunos se han empeñado en ver ya la luz al final del camino), no es extraño el oír hablar sobre el paro, ni sobre la situación de desempleo que existe, prácticamente, en todo el mundo. Pero, ¿sabías que hay varios tipos de paro? Dependiendo de las circunstancias en las que se encuadre, podemos hablar de distintos tipos de paro.

Como en Jobandtalent nos gusta que estés al tanto de todo, en este post te traemos todos los tipos de paro que se pueden dar.

Paro cíclico o coyuntural

La actividad empresarial está ligada a los vaivenes de la economía y de la iniciativa privada, por lo que las fases de expansión y de recesión afectan de forma directa al número de parados.

El paro cíclico o coyuntural, como su nombre indica, consiste en la falta de trabajo durante un momento de recesión o de crisis económica, debido al empeoramiento de las condiciones económicas. Generalmente, no suelen ser periodos muy extensos, que suelen revertirse con la reactivación de la economía.

Las medidas que suele adoptar el Gobierno para disminuir los efectos de este tipo de desempleo, consisten en suavizar la transición entre los distintos ciclos económicos. El objetivo de las mismas consiste en que la oferta de trabajo no varía significativamente entre las etapas de expansión y recesión, para que la demanda de empleo no se vea excesivamente perjudicada.

Paro encubierto

El paro encubierto, en términos generales, hace referencia a un grupo de personas en situación de paro forzoso, que por algún motivo, no figuran en las estadísticas oficiales. Esto supone una pérdida de empleo que no queda registrado.

Esta situación de paro suele darse con mucha frecuencia en los países subdesarrollados, aunque con una significación un poco distinta: el paro encubierto está focalizado en los sectores agrícolas y de servicios, en los que trabajan mucha más población activa de la realmente necesaria, y con un salario muy precario. En esta situación, se le denomina paro encubierto, porque la población laboral infrautilizada aparenta como si estuviera realmente ocupada.

Paro estacional

El paro estacional surge por la fluctuación estacional de la oferta y la demanda. Este tipo de desempleo tiene su razón de ser en la existencia de ciertas actividades profesionales que sólo requieren mano de obra en determinadas épocas del año.

Un claro ejemplo de este tipo de paro puede verse en la agricultura, ya que en épocas de cosecha, aumenta la oferta de trabajo y el desempleo tiende a desaparecer; y, sin embargo, en el resto del año, se produce la situación inversa. Otro ejemplo es el del sector del turismo en España, que necesita a muchos trabajadores durante el verano. Pasado el mes de septiembre, estas personas vuelven a formar parte de las listas del paro. En Navidad o Semana Santa se produce la misma situación.

La única alternativa para suavizar este tipo de desempleo está en la diversificación de la estructura productiva y no depender excesivamente de las actividades estacionales.

Paro estructural

Este tipo de paro es el más grave, ya que supone un desajuste técnico entre la oferta y la demanda de trabajadores; esto es, los puestos de empleo que requiere una economía son inferiores a la población activa que necesita trabajo. Por ejemplo: los empresarios buscan un perfil profesional que no puede ser cubierto con la demanda de empleo existente.

Su gravedad también reside en que esta situación suele perdurar en el tiempo, debido a la inadecuación técnica de los trabajadores con respecto a las vacantes, o por el contrario, debido al exceso de solicitantes de un determinado puesto de trabajo en relación a las vacantes.

Por lo tanto, esta situación de paro exige la intervención del Estado para solucionar el desequilibrio: las principales medidas que se utilizan para reducir el paro estructural consisten en incentivar el establecimiento de actividades productivas adaptables a las nuevas tecnologías y fomentar la polivalencia o capacidad de reciclaje en los programas de formación y reconversión de los trabajadores.

Paro friccional

Este tipo de paro es muy peculiar, ya que en cierta forma, es voluntario. Hace referencia a aquellas personas que pudiendo estar trabajando, deciden tomarse un tiempo para realizar otras actividades, ya sea descansar, estudiar o encontrar otro puesto de trabajo. Un ejemplo de este tipo de paro tendría lugar al no ponerse de acuerdo empleado y empleador, debido a que el puesto de trabajo actual del empleado no le satisface y lo abandona de una forma temporal para buscar otro. Sin embargo, este abandono puede llegar a ser permanente.

Una forma de acabar con el paro friccional sería mediante la contratación indefinida, ya que se obliga a los trabajadores a “echar raíces” en la empresa. Del mismo modo, una formación continua de los trabajadores permite un reciclaje profesional, que se une a la posibilidad de desarrollar una carrera en la empresa, que también ayuda a combatirlo.

Paro involuntario

Es el tipo de desempleo más dramático, ya que engloba  a todas aquellas personas que están buscando un empleo y que no lo encuentran, pese a estar capacitadas para ello y estar dispuestas a aceptarlo con las condiciones mínimas establecidas.

La única forma de hacerle frente a este tipo de paro, es mediante una incentivación del trabajo, y destinando recursos públicos para fomentar la creación de empleo.

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