Cuatro pasos que cualquier profesional debe imitar de Adolfo Suárez

Hay algo que ni siquiera Dios puede negarle a los hombres, la libertad”. Primer presidente de la democracia en España, figura política encargada de impulsar un paso de incalculable distancia, pensó en España como pueblo, para dotarlo como autor de las líneas siguientes de la historia de nuestro país.

Adolfo Suarez 2Adolfo Suárez llega a la presidencia del Gobierno en el año 1976, al tercer día de salir el sol en una mañana de julio, con todas las miradas puestas en desaprobar desde ese mismo instante su nombramiento. En ese momento, comienzan una serie de pasos dados por el expresidente que bien podrían convertirse en el editorial de cualquier vida profesional que escriba cada persona.

1.-Primer paso, impregnarnos de la necesidad de sumar esfuerzos en la misma dirección. Cuando todos le apuntaban con el dedo, supo aunar a todos los agentes políticos en la necesidad de unas elecciones democráticas. Al igual que hacen los líderes profesionales para motivar a sus equipos en la necesidad de que sus empleados absorban un mismo espíritu combativo para lograr un objetivo, Adolfo Suárez consiguió, aun siendo considerado un político joven y sin experiencia, conducir al país a unas elecciones democráticas en 1977.

2.- Segundo paso, la fuerza del diálogo. En los primeros meses de presidente del Gobierno, los escenarios a los que tuvo que hacer frente Adolfo Suárez fueron la extrema violencia de aquellos años, con el foco sobre ETA y los GRAPO, oposición férrea de la extrema derecha a su nombramiento y políticos de la izquierda incapaces de otorgar un ápice de confianza al que había sido ministro secretario general del Movimiento en el gabinete de Arias Navarro los años anteriores. La solución estaba en el diálogo, que junto al consenso que siempre buscó Adolfo Suárez, nos condujo bajo su comportamiento ejemplar a poder abrir la puerta a la Democracia. Frente a cualquier situación de crisis, o cualquier dificultad, la primera medida que cualquier trabajador debe fomentar, junto con el de su derecha e izquierda, es la necesidad de diálogo como vehículo para entender, solucionar y crecer.

3.- Tercer paso, férreo frente a las dudas y piedras del camino. Legalizó partidos como el comunista, sabiendo que eso suponía apretar un poco más la soga, disolvió el Movimiento Nacional y contuvo al lado franquista ante esta y otras decisiones. No cedió un ápice de terreno en su camino hasta lograr una auténtica reforma política que permitiese construir unas estructuras implacables sobre las que pesan cada día los asuntos públicos de Estado. “Obrad sin miedo” fue el consejo que S.A.R. Juan Carlos dio a cada uno de los miembros del equipo de Adolfo Suárez en el primer Consejo de Ministros.

Adolfo SuarezEn el caso de cualquier profesional, los obstáculos siempre se agrandan cuando se está en la falda de los mismos, si se mira el punto más alto. Sólo cada paso en cada instante dentro de cada día, hace que pongamos la planta del pie en el objetivo siguiente, dejando atrás un camino recorrido en el que la experiencia y determinación son el vehículo más importante sobre el que lograr el objetivo.

4.- Cuarto paso, el conjunto de los ciudadanos por encima del interés personal. Una de las frases que mayor eco generó, fue aquella en la que Adolfo Suárez fijó al pueblo como el único con dotes para escribir el futuro; “El futuro no está escrito porque sólo el pueblo puede escribirlo”. Un principio que llevó hasta las últimas consecuencias, y que hoy se ha convertido en algo en peligro de extinción dentro de la casta política. En el momento en que creyó tener que dar un paso al costado, Adolfo Suárez renunció a su cargo, consciente de que su labor a partir de ese momento no debía seguir siendo la de presidente del Gobierno, pues pisaría sobre los principios que había tratado de construir, la unidad por y con el pueblo.

Esta idea puede empujar a pensar en la virtud o no de abandonar, cuando su moraleja no es otra que la de mantener una fidelidad al trabajo en equipo, y para el conjunto de personas con las que se trabaja. Cada profesional goza de una autonomía profesional en el desarrollo de sus funciones, pero destinada a sumar en el cumplimiento de unos objetivos que tienen como beneficiarios a todos los empleados que forman parte de dicho proyecto.

El pasado 23 de marzo fallecía tras una larga enfermedad de Alzheimer, una paradoja que lo llevó a retroceder cada día un paso más en su memoria, pero que la Historia se encargará de recordar. En tan sólo dos días, más de 30.000 personas se han acercado hasta el Congreso de los Diputados para darle el último adiós

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