Despidos que vienen con finiquitos de escándalo debajo del brazo

Muchas veces la prensa de nuestro país se ha hecho eco de casos que implican finiquitos de escándalo, normalmente por tratarse de despidos improcedentes o poco claros. Hoy, en Jobandtalent repasamos algunos de los casos más sonados.

Casos en el mundo del deporte: de los entrenadores más polémicos a los jugadores mejor pagados

José Mourinho, actual entrenador del equipo de fútbol del Chelsea, y ex entrenador del Real Madrid, tiene experiencia en los finiquitos de escándalo.

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José Mourinho, un habitual de los finiquitos de escándalo

Cuando abandonó el Chelsea en 2007 para irse al Inter de Milán, el equipo inglés tuvo que pagarle al portugués 18 millones de euros, entre 12 y 13 millones de libras. La cantidad se fijó de mutuo acuerdo entre Mourinho y Abramovich, por un contrato que incluía unas cláusulas de confidencialidad que Mourinho tuvo que cumplir a rajatabla al salir del club. Las causas del despido fue la “ruptura de la relación” entre el club y el entrenador, por diversas diferencias imposibles de superar, tal y como lo expresó el Chelsea en un comunicado de prensa.

A Mourinho todavía le quedaban tres años de contrato, a unos ocho millones de euros por temporada, por lo que recibiría más dinero por marcharse que por quedarse.

Después del Inter de Milán, Mourinho fue el entrenador del Real Madrid durante tres años, hasta que también por diferencias insalvables con la directiva y con los jugadores, el técnico portugués decidió marcharse. Mucho se habló sobre su finiquito, pues si era despedido por el equipo, éste debería pagarle una indemnización que ascendería a los 60 millones; pero si era el entrenador luso el que se marchaba por su propia intención, debía indemnizar al club por 20 millones de euros. Finalmente, Mourinho abandonó el club al haber sido fichado otra vez por el Chelsea, y no pagó indemnización alguna al club blanco. Todo un experto en finiquitos de escándalo.

Sin embargo, los finiquitos de escándalo a sus entrenadores no son algo ajeno al Real Madrid, ya que desde que Florentino Pérez está en la presidencia del equipo, ningún entrenador contratado por él ha cumplido la totalidad de su contrato: Carlos Queiroz, José Antonio Camacho, Mariano García Remón, Wanderley, Pellegrini y Mourinho. En total, los finiquitos de todos ellos le habrían costado al club un total de 8,3 millones de euros brutos.

El caso del finiquito de los 14 millones de euros a Raúl González

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Raúl González, ¿recibió una indemnización del Real Madrid o no?

En el caso de los jugadores del club blanco,  muy sonada fue también la salida de Raúl González de su equipo de toda la vida. Era el capitán del Real Madrid, su número 7 y todo un símbolo para la afición madridista. Por eso, su salida en 2007 sorprendió a todo el mundo futbolístico. ABC publicó en su día el supuesto finiquito que podría haber recibido: 14 millones de euros, cifra que comprendería también el año que todavía le quedaba por cumplir en el club blanco. Sin embargo, ABC tuvo que rectificar esta información, ya que “en general, era inciertas todas las informaciones vertidas” por el periódico.

El Barça tampoco se libra de los finiquitos de escándalo a sus entrenadores, ya que en 2003 le tuvo que pagar a Van Gaal cinco millones de euros por seis meses de gestión. La chispa que prendió a la afición contra el presidente en aquel momento, Joan Gaspart, no fueron sólo los cinco millones de euros por tan poco tiempo, sino que además Van Gaal fue elegido entrenador sin el consentimiento de la Junta Directiva del Barça y de prácticamente toda la afición.

Otro caso muy sonado fue el de Adriano Galliani, el consejero delegado y vicepresidente del Milan, que dimitió en noviembre del 2013, tras 27 años al mando del equipo. La causa de la dimisión fue la diversidad de opiniones entre éste y Bárbara Berlusconi, la hija de Silvio Berluconi, propietario del equipo, y miembro de la Junta Directiva del Milan. Galliani se despidió del equipo y recibió 50 millones de indemnización. Las ofensas de Bárbara Berlusconi le salieron muy caras a su padre.

Finiquitos de escándalo de personajes y entidades públicas: entre banqueros y políticos

El caso estrella de los finiquitos de escándalo es sin duda el caso Bárcenas. La bomba estalló en enero de 2013, cuando el diario El País publicó los papeles pertenecientes a Luis Bárcenas Gutiérrez, ex-tesorero del Partido Popular durante 18 años, dónde se mostraban pagos y transferencias dudosas, que señalaban hacia una contabilidad B dentro del partido. Bárcenas pasó a ser conocido por todos por su finiquito fraccionado o “en diferido” que recibió hasta diciembre del 2012, alcanzando una cantidad total de 400.000 euros.

Novacaixagalicia y la Caja de Ahorros del Mediterráneo, dos cajas intervenidas que proporcionaban finiquitos de escándalo millonarios a sus directivos

El pastel quedó al descubierto en 2011, cuando pudimos leer en la prensa que el Banco de España había entregado cantidades millonarias a las cajas de ahorro de Novacaixagalicia y a la Caja de Ahorros del Mediterráneo, que estas luego emplearon para indemnizar a sus directivos.

La primera, concretamente, recibió dos subvenciones de 1.200 millones de euros cada una para una fusión que finalmente resultó fallida, y unos días después, sus tres principales directivos se auto-otorgaron unos finiquitos de escándalo por valor de 23,6 millones.
Un cuarto directivo, Javier García de Paredes, renunció a la mitad de los siete millones que le correspondían; en comparación con la indemnización que percibió José Luis Pego, exdirector de la entidad bancaria gallega, que podría haber percibido hasta ocho millones de euros por abandonar su puesto. Completaron el cuarteto Óscar Rodríguez Estrada, responsable de la fusión de la caja de ahorro gallega, recibió siete millones, y Gregorio Gorriarán, al frente de la división inmobiliaria, otros cinco millones. Unos finiquitos de escándalo de cuidado, por los que fueron procesados.

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Banco Sabadell, una de las filiales de la CAM

Por su parte, el presidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), se adjudicó un finiquito de 12,8 millones de euros y su sucesora se puso un sueldo de 600.000 y una pensión vitalicia de 370.000, antes de que fuera intervenida por el Banco de España y después de que recibiera unas ayudas multimillonarias por parte del fondo regulador.

Todo llegó a la prensa también en 2011, cuando el Banco de España anunciaba el despido de María Dolores Amorós, la que fuera directora de la CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo). La razón fue que Amorós, en calidad de su cargo como directora general de la caja de ahorros, asignó una renta vitalicia de cerca de 370.000 euros para ella y su equipo directivo, que ascendía al montante económico total de 32 millones de euros; falseó las cuentas de la CAM y realizó una gestión deficiente en la caja de ahorros, que tuvo que ser intervenida en el año 2011 por el Banco de España. Este mismo ente, tuvo que analizar también la actuación de Roberto López Abad, ex-director general de la CAM hasta 2010, que recibió otro de los finiquitos de escándalo más destacados: 12,8 millones de euros. En total, sumando los finiquitos de escándalo, prejubilaciones y seguros de pensiones, las dádivas económicas otorgadas por la CAM a su personal clave, llegaron a los 45 millones de euros.

A estos dos casos hay que añadir el de la quiebra de la Caja de Ahorro CajaSur, cuyo principal responsable se jubiló con una póliza de 9,1 millones de euros, y jamás fue procesado o investigado por ello.

Otro de los finiquitos de escándalo que más llamó la atención fue el de José Bono, cuando en 2012 La Razón publicó la que sería su indemnización por la cesantía de su cargo como Presidente de la Cámara Baja, que ascendía a 170.128 euros durante dos años.

Los medios tampoco se libran: el comentado finiquito del ex-presidente de El Mundo

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Pedro J. Ramírez, el hasta ahora presidente de El Mundo

En enero de este año conocíamos el despido de Pedro J. Ramírez, fundador y director del periódico El Mundo desde 1989. Aunque las razones no llegaron a aclararse del todo, se apuntaron a diversos conflictos entre la propietaria matriz del periódico, RCS Mediagroup, y Pedro J. Ramírez. También se señaló que el periódico se había vuelto demasiado crítico con el Gobierno por todo lo relacionado con el caso Bárcenas, por lo que Pedro J. se había ganado muchos enemigos. Éste abandonó su cargo, claramente descontento, como se desprendía de las declaraciones que realizó en la rueda de prensa por su despedida: «No me han sugerido que me marche. Me lo han impuesto y comunicado. Si de mí hubiera dependido, habría seguido siendo el director de El Mundo toda mi vida”.

Sin embargo, percibió un finiquito de escándalo, que ascendía a los 20 millones de euros. Esta cantidad no sólo comprendía su indemnización por despido improcedente, sino que también incluía el sueldo que Pedro J. hubiera percibido en los próximos tres años (en 2017 alcanzaría la edad de jubilación), si hubiera aceptado el puesto que RCS le ofrecía: ser director de Publicación o Editorial, un puesto vacío de poder y contenido, que el periodista riojano rechazó. Así, Pedro J ha pactado con RCS un finiquito de escándalo que, así mismo incluye la anulación de la cláusula de no competencia que le impedía fundar un diario en los próximos dos años. No obstante, Pedro J. Ramírez continuará su vinculación con el periódico gracias a la columna que sigue escribiendo.

Charlie Sheen, 25 millones de dólares por un despedido motivado por su problema con la droga 

"CBS/UPN Winter 2005 TCA Party"

Charlie Sheen, el conflictivo actor de «Dos hombres y medio»

Charlie Sheen, uno de los protagonistas de la serie Dos hombres y medio, fue despedido por la Warner Bros. en 2011 por los excesos del actor con las drogas y el alcohol, que llevaron a cancelar la grabación de varios capítulos de la serie, lo que propició su salida. Warnes Bros. accedió a pagarle 25 millones de dólares para evitar que el caso llegara a los tribunales, ya que Sheen consideraba que su salida del programa era improcedente.

Cinco fans de Michael Jackson reciben una indemnización de 1 euro por lo inesperado de su muerte

Una de las noticias más destacadas en los últimos días es la indemnización simbólica para cinco fans de Michael Jackson por su muerte. La indemnización, aprobada por un tribunal francés, consiste en el pago de un euro, en concepto de daños y perjuicios emocionales que les ocasionaron a estas cinco personas la muerte del rey del pop en 2009. Al parecer, los cinco formaban parte de un grupo de 34 personas que interpusieron una demanda civil contra el médico de Michael Jackson, por negligencia médica. El juez de un tribunal de Orleáns ha considerado que los cinco fans dieron pruebas de su aflicción con la ayuda de testigos y certificados médicos, y asegura, además, estar muy satisfecho con su resolución, a pesar de las risas que el caso ha suscitado. Hay finiquitos de escándalo de todo tipo.

Y mientras estos fans tan afectados reciben su indemnización simbólica, otros, como el estilista de la rapera Nicky Minaj no reciben un céntimo por su trabajo.  Terrance Davidson ha denunciado a la artista para que le pague una indemnización de 30 millones de dólares por usar las pelucas que él le diseñó hace años, y que Nicky Minaj vendió sin hacerle ningún tipo de retribución a su estilista. Ahora este espera que le pague todo lo que le debe por dichas pelucas. Davidson no tiene un pelo de tonto.

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