El acto de conciliación como solución a un conflicto laboral

Cuando se produce en la empresa algún tipo de conflicto laboral, el trabajador tiene la posibilidad de acudir al acto de conciliación o bien acudir a los tribunales para denunciar que se han violado sus derechos. Lo cierto es que muchos de los conflictos que se producen en la empresa, requieren que previamente se produzca un acto de conciliación entre la empresa y el trabajador para intentar solucionar el problema. En Jobandtalent os contamos en qué consiste este acto de conciliación laboral.

El acto de conciliación es un sistema para la resolución de conflictos de carácter extrajudicial. Una vez surja el conflicto con la empresa, el trabajador tiene que presentar una demanda de acto de conciliación laboral frente al órgano administrativo que tenga competencia en dicha materia. Junto a la solicitud, deberá presentar los datos personales y laborales además de un escrito en el que aparezcan los hechos del conflicto laboral.

La presentación de dicha demanda, supone que el plazo que existía para que el trabajador interpusiera una demanda de trabajo quede suspendido. Una vez presentada la demanda de conciliación laboral si pasan 30 días sin que se haya llegado a un acuerdo, se entiende que se ha cumplido el requisito de presentar solicitud de conciliación.

Tanto el empresario como el trabajador deberán acudir al acto de conciliación, que estará presidido por otro actor que hará el papel de conciliador. El conciliador será el encargado de levantar el acta de los acuerdos a los que se llegue. Si se llega a un acuerdo el resultado de este acta será “con avenencia”; en caso contrario será “sin avenencia”.

El acuerdo al que se llegue puede ser impugnado por aquel que sufra algún perjuicio. Dicho acuerdo además es tiene carácter obligatorio, de forma que no es necesario que lo ratifique un juez para que se tenga que cumplir.

Los conflictos laborales que necesitan que se produzca un acto de conciliación laboral antes de presentar una demanda frente  a un juez son: los que suponen una reclamación salarial, despidos, sanciones, indemnizaciones, o cualquier otro incumplimiento del empresario. Sin embargo temas de reclamación contra la modificación de las condiciones de trabajo, de clasificación profesional, alteración del derecho de vacaciones, elecciones sindicales, o en los casos en los que el empleador sea una Administración Pública, no es necesario que se produzca previamente un acto de conciliación laboral.

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