Candy Crash y el peligroso Gran Hermano laboral

Obama lanzó al mundo el mensaje “Yes we can”, y hace una semana, esa misma realidad ha terminado por devorarle. El presidente norteamericano abrió una nueva manera de entender la importancia del 4 de julio, hasta que Edward Snowden ha decidido cambiar el final de la película. La Casa Blanca espiaba a sus ciudadanos a través de la red, y jugando con la redundancia, lo hacía en su propia defensa.

Esta situación se puede llevar al ámbito  laboral a través de un dejavú, ya que según un estudio de Young´s People Consumer Confidence, un 10% de los jóvenes que participaron en el estudio afirmó haber sido rechazado de una oferta de empleo por culpa de las redes sociales. ¿Nos exponen de sobremanera las redes sociales para el desempeño de otras funciones alejadas de nuestra vida privada?  Jobandtalent trata de analizar la manera en la que las redes sociales pueden repercutir en nuestro ámbito laboral.

A la hora de afrontar una entrevista de trabajo, tanto el candidato como la persona encargada de realizar la misma, tratan de recabar la mayor información posible, y después, tomar una decisión. En este mismo estudio, se especifica cómo los jóvenes moldean sus perfiles sociales para dotarlos de relevancia frente a sus amigos, mientras que realizar esa misma acción de cara a las empresas queda para un segundo plano.

Antes había que observar al cojo para encontrar al mentiroso, mientras que hoy en día son las redes sociales las que iluminan la verdad, por muy escondida que queramos tenerla. Utilizar a familiares para ausentarse de una jornada laboral parece que ya va a ser más complicado, no por el número, sino por el error común de publicar dos días después la espuma de la ola.

Otro escenario diferente, pero que también resulta cada vez más relevante, es el hecho de que los responsables de recursos humanos utilicen las redes para conocer más acerca de cómo es un determinado candidato. Lo más común es poseer un perfil cerrado, en el que se tiene un cierto control de la privacidad de nuestra información, pero es fácil encontrar fotografías de perfil que nos evocan más a Miami Vice que a una información básica para una red. O twitter, ese espacio de libertad recogido en 140 caracteres que se ha convertido en el medio de información más potente, y también, el que mayores pistoleros famosos ha devorado. Y con una desventaja, la gran mayoría cuenta con perfiles abiertos, por lo que debes cuidar tus palabras, o por lo menos, saber hacia dónde las diriges.

Un día, jobandtalent elaboró una serie de consejos a seguir para el primer día de trabajo, quizás el de ahora no entra en los primeros, pero siempre llega; la solicitud de amistad de tu jefe. En ese momento, en tu mente comienza un partido de ping pong cargado de ideas, en las que unas señalan que aceptar la solicitud supondrá en final de tu espacio personal, mientras las otras te llevan a buscar un lugar en el que huir de su mirada una vez has decidido no aceptar dicha solicitud.

Una actividad que se ha vuelto cotidiana en nuestras vidas es la de “Me gusta”, pero algo tan inofensivo puede convertirse en perjudicial a la hora de hacer click con el ratón. Es fácil que tu jefe observe que en las dos últimas horas has decorado los faldones de las fotografías con 20 clicks sobre el citado comentario, por lo que el siguiente «me gusta» se suscribirá a tu carta de despido.

El último de los errores que se cometen a través de las redes sociales es el de alcanzar el record de Candy Crash a las 12:46, y querer compartir la victoria a través de twitter o Facebook. Recuerda que tu jefe está en tu lista de «amigos y followers», trata de no dar sentido a este post y que termines con tu nombre en otra lista, la del paro.

zp8497586rq