La elección del Papa Francisco vista como un proceso de selección

El nombramientos de Jorge Bergoglio como nuevo Pontífice es el ascenso que más atención ha acaparado en los últimos días, pero todo el proceso hasta convertirse en Francisco I está cargado de similitudes con cualquier promoción laboral. Jobandtalent ha seguido cada uno de los pasos que se han producido desde la renuncia de Joseph Ratzinger para analizar cómo sería ese proceso para un profesional.

 1.- Se comunica la renuncia en el cargo

El 11 de febrero Benedicto XVI comunicó su renuncia como Pontífice a partir del 28 de febrero, por lo que, al igual que haría un trabajador, avisó a su empresa con 15 días de antelación su abandono del cargo. Desde ese momento, empresa e Iglesia inician un proceso para elegir a un candidato que ocupe el puesto vacante. El Papa comunicó a la prensa su renuncia, debido a la magnitud del cargo, y el trabajador debería tratarlo con el departamento de recursos humanos y con sus superiores. Tras la renuncia, se abre el periodo en el que la empresa anuncia que se abre una vacante para una promoción a través del email interno y demás canales de comunicación. El departamento de recursos humanos, junto con los jefes de departamento y el equipo directivo analizan las skills que buscan en el nuevo candidato, los objetivos que deberá afrontar, como ha sido su evolución dentro de la compañía, prácticamente se trata de una nueva entrevista de trabajo, pero con la diferencia de que quienes valoran para el puesto pueden recopilar con facilidad mucha información sobre los candidatos.

En el caso de la Iglesia, los cardenales deciden la fecha en la que se inicia el proceso de selección, las skills que más van a valorar del nuevo candidato a Papa, y los nuevos retos que deberá asumir como organización, ya que, en este caso,  tras la renuncia de Benedicto XVI, varios fueron los interrogantes que quedaron sin respuesta. Es decir, que no era una elección cualquiera, ya que el nombramiento de un nuevo Papa solía ser debido al fallecimiento del anterior, así que se trataba de saber sí la elección del nuevo Pontífice sería motivada por una decisión estratégica. Aquí la diferencia está en la relevancia del cargo, pero sí se tratase de un cargo de dirección, la compañía debería analizar esos mismos puntos.

2.- Se abre el proceso de selección

Tras diez reuniones, el Colegio Cardenalicio comunica que ya hay fecha para el cónclave; el 12 de marzo. En el caso de una empresa, se comunicaría a los trabajadores que a partir de un determinado momento comienza el proceso para encontrar un sustituto para el puesto vacante, un periodo que suele durar en torno a un mes. En el Vaticano se dieron cita todos aquellos cardenales electores, es decir, los que antes del día en que la Sede quede vacante no hayan cumplido los 80 años. En este caso, el número de cardenales con capacidad para elegir al nuevo Pontífice era de 115. Lógicamente, los filtros para poder optar al Papado son mayores que los que se encontraría un trabajador para poder aplicar a un puesto superior, pero en ambos casos, la empresa comunicaría los requisitos que se piden para los nuevos candidatos.

 3.- Comienzan las entrevistas-votaciones

 El 12 de marzo se reúnen los cardenales electores en la Capilla Sixtina, para comenzar con las votaciones que nombren al nuevo Pontífice. En la empresa, sería el equipo de recursos humanos encargado de la elección el que debería comenzar a entrevistar a los candidatos al puesto vacante. El 13 de marzo, la Iglesia nombró nuevo Pontífice a Jorge Bergoglio en el segundo día de cónclave, Pero, ¿cómo fue su entrevista hasta llegar a ser Francisco I?

El nuevo puesto requería de alguien que fuese capaz de seguir contando con el apoyo de la base más sólida de la Iglesia, Europa, pero que tuviese capacidades para cerrar la brecha que se estaba produciendo en América Latina, ahora mismo, el principal motor de la Iglesia. No es casualidad que el primer encuentro del nuevo Papa con los jóvenes sea en Brasil. Por último, la elección de un Papa argentino, era la mejor manera de abrir una puerta hacia el sur del planeta, y de focalizar muchos de los nuevos objetivos hacia los más desfavorecidos.

4.- Se comunica la decisión final

 Después de las votaciones, el cardenal elegido Papa tiene que contar con dos tercios de los votos, y tras esto, el Camarlengo le comunica que ha sido elegido nuevo Pontífice, para saber si acepta el cargo. En una empresa, las personas de recursos humanos presentan el candidato más idóneo a los jefes de departamento y directivos, que participaran en la decisión final. Una vez se aprueba, los medios son varios: en primer lugar, el tutor que tenemos es el encargado de comunicarnos que hemos sido elegidos para el cargo. Otro procedimiento es el email, éste más utilizado para las promociones que suelen producirse en los meses de mayo o junio. En último lugar, queda comunicárselo al resto de la empresa, de nuevo, a través de los distintos canales que la empresa utiliza para comunicarse con el resto de trabajadores, como el email interno. En el caso de la Iglesia, todos lo conocemos, la fumata blanca.

5.- Skills más valoradas para la elección

El resto de candidatos que no han conseguido promocionar habrán recibido la explicación por parte de la empresa de que no se trataba de buscar un simple sustituto, que supiese continuar con las tareas de su predecesor en el cargo, sino que era el momento de emprender una renovación, dada la situación en la que se encontraban. Jorge Bergoglio, el primer latinoamericano, el primer jesuita y el primer Francisco, reunía el carisma necesario, humildad para la relevancia del cargo que se trataba, ortodoxo en materia dogmática y con unas formidables dotes comunicativas. Por último, el trabajador agradece la confianza depositada en él a las distintas personas que han participado en el procedimiento, mientras que Francisco I habló frente al mundo. Ambos comienzan un nuevo camino.

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