¡Estudiantes por el Mundo! José María Vara (Kenia).

Trayectoria académica y profesional
José María Vara estudió Derecho y Administración de Empresas en Madrid, con un año de intercambio académico en Alemania. Hice prácticas en Banca y en Consultoría y, al terminar la carrera, me incorporé a una consultora especializada en estrategia de servicios financieros y gestión del riesgo, donde sigo trabajando desde entonces.

¿Cuándo te planteaste realizar un voluntariado fuera de España?
Llevaba bastante tiempo pensándolo cuando me fui. Varios amigos habían vivido experiencias similares en Sudamérica, la India o el Sudeste asiático y me animaron a irme. Tras dos años en la empresa, me concedieron un periodo sabático y me fui a Kenia. La decisión de irme al extranjero se debió sobre todo a mi deseo de volver a África. Al terminar la carrera estuve tres semanas viajando por África Oriental y me gustó tanto que me propuse volver con más tiempo. África parecía además un lugar propicio para realizar un voluntariado.

¿Cuáles eran tus funciones allí?
El objetivo era montar, junto con algunos alumnos de la Universidad, una “oficina de voluntariado” que organizara actividades para que los propios alumnos de la Universidad ayudaran en colegios, orfanatos etc. de los barrios marginales. Visitábamos los centros, seleccionábamos y documentábamos los proyectos y sus necesidades principales y hacíamos un plan de colaboración para los alumnos: apoyo académico, actividades deportivas, reconstrucción de instalaciones… Por otro lado, preparamos unos folletos informativos para recaudar fondos de particulares, empresas y otros organismos, que luego se destinarían a estos proyectos.

¿Cómo fue la adaptación al país de destino?
Para José María Vara, to fue mucho más fácil de lo que pensaba. Los keniatas son muy amables y siempre están dispuestos a ayudarte. Yo quería integrarme todo lo posible en la vida de allí así que, aunque me tuve que mover bastante, a las dos semanas ya había encontrado dónde vivir y aprendido a ir de un sitio a otro en “matatu”, el principal medio de transporte allí.

¿Qué te aportó en el ámbito personal? ¿Y en el profesional?
Me descubrió un mundo (el de la cooperación internacional y el desarrollo) totalmente desconocido por mí hasta entonces. Tuve la oportunidad de conocer de cerca el trabajo que en este ámbito realizan los países a través de las Embajadas, los Organismos Internacionales (World Food Programme,
UNHCR, IOM) y las grandes ONGs. Pero también el de muchos misioneros, religiosos y fundaciones que también construyen y gestionan hospitales, dispensarios, colegios, universidades, orfanatos, presas, etc. Desde la Embajada hasta los misioneros en poblados remotos de Turkana, los españoles
realizan una gran labor en Kenia.

Además, como en toda experiencia internacional, tuve la oportunidad de interactuar con personas y culturas variadas y conocerlas mejor, de hacer amigos con vidas e historias muy diferentes a la mía; y de conocer lugares fascinantes. Poder viajar e interactuar con personas de diferentes culturas y países fue una de las razones por las que me incorporé a mi empresa. En los últimos años he vivido en ciudades como Londres, Zurich, São Paulo o Barcelona; y he trabajado con compañeros de más de treinta nacionalidades diferentes. Sin duda, la experiencia internacional previa me ha facilitado adaptarme rápidamente a cada uno de los destinos y las personas con las que he trabajado.

Alguna anécdota divertida que te haya ocurrido desde que estás allí…
Vivir en Kenia la elección de Barack Obama (de padre keniata) como presidente de los EE.UU. fue muy interesante. Semanas antes de las elecciones, Obama ya ocupaba las portadas de los principales periódicos. Su victoria fue celebrada como propia por todos los keniatas y el presidente Kibaki declaró un día festivo en su honor.

Toda la ciudad era una fiesta y, esa noche, los bares y discotecas de Nairobi se llenaron de personas con camisetas y gorras con la foto de su “hermano” Obama. Fue una noche histórica en EE.UU. y también en Kenia.

¿Qué consejo darías a un universitario que quiera seguir tus pasos?
Que no abandone la idea. Puede parecer difícil, duro o costoso, pero vale la pena. Pienso que en este tipo de actividades, los mayores beneficiados son realmente los voluntarios aunque, en teoría, seamos los que vamos a ayudar.

Si quiere irse al extranjero, le animaría a que no lo pospusiera demasiado, pues con el tiempo van surgiendo obligaciones de tipo familiar, laboral etc. que pueden hacerlo imposible o más complicado. También aconsejaría que tratase de irse por un periodo mínimo de tres meses… ¡el tiempo luego se pasa volando!

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