Cosas que solo sabes si trabajas en un call center

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Si el sonido del teléfono te resulta más familiar que el del despertador, y el “Hola, buenos días…” es tu frase más repetida durante el día, ¡este post es para ti! Y es que sabemos trabajar en un call center es duro, pero también tiene esas anécdotas y momentos con los que te echarás muchas risas. ¡Hoy los repasamos!

 

1# “Espere un minuto…” “¿Ya está?”

 

 

“No…”, “Vale, ¡¿y ahora?!”. Y entonces es cuando te dan ganas de decir: “¡Pues ahora igual que hace un segundo, señora!  Pero, por supuesto, te callas y vuelves a pedir amablemente un momento, mientras buscas a toda velocidad el dato o la info que necesitas… Y es que la eficiencia se está convirtiendo en tu fuerte, con pocos recursos haces maravillas oye, y a contrarreloj, por si fuera poco.

 

2# ¿Ring, ring? ¡Hasta en sueños!

 

 

Si suena el tono del teléfono del call center en la calle, una tienda, o hasta en el móvil de un colega, te pones alerta, dispuesto a responder sin perder un instante. No importa que estés en tu día de descanso, o de vacaciones en la playa, el sonido del ring, ring, te persigue hasta cuando te acuestas y desconectar suele convertirse en misión imposible.

 

3# ¿No hay llamadas en toda la hora? Solo hasta que te levantas al baño…

 

 

Ahí el teléfono empieza a sonar y no para, las llamadas van una tras otra. Conclusión, ni a por un café has podido ir en toda la mañana, y cuando llega la pausa para comer, no te lo puedes ni creer casi. A veces no puedes creerte que hayas desarrollado tanta antipatía hacia un objeto tan banal como el teléfono.

 

4# ¿Nuevo tic nervioso? ¡Controlar las horas mejor que un reloj!

 

 

Te has vuelto una máquina en eso de controlar los minutos, y las horas de tu jornada de trabajo. Tienes controlado: cuándo sonarán la mayor parte de las llamadas, cuándo debes llamar tú, e incluso quiénes serán los clientes que te darán la mañana. Es que mirar el reloj unas veinte veces por día te está convirtiendo en todo un experto en eso de cronometrar. Y sabes que no llamar a la hora de la siesta es siempre muy clave…

 

5# ¿Que si conoces a tus clientes? ¡De ellos te sabes (casi) todo! 

 

 

Puede que nunca les hayas visto la cara, pero te conoces todos sus números y datos. Pero es que además, algunos te deben de confundir con su mejor amigo… y en fin, ¡te conoces hasta la movida del sábado por la noche!

 

6# ¿Es un trabajo divertido? El gracioso de turno nunca puede faltar…

 

 

…Y siempre aparece en el momento en que más cansado estás, ¡cómo no, siempre tan oportuno! Es el típico al que ficharías para vacilar a tus colegas en una noche de risas, porque ¡no sabes cómo lo hace, pero siempre tiene una gracia que soltar! ¡Hay respuesta para todo, y si no, se la inventa! En fin, que al final tardas más tiempo intentando librarte de él que contándole la última oferta de la empresa. ¡Y menos mal que esta vez  solo has tardado 15 minutos…!

 

7# ¿Nadie contesta? Excepto si te equivocas de número, que cogen a la primera

 

 

Llevas más de diez llamadas, y ninguna te ha cogido, pero esta es la definitiva ¡seguro! Lo que no esperas es que tu suerte cambia justo cuando has confundido ese 1 con un 7… ¡No te preocupes, la siguiente será la definitiva!

 

8# ¿Sabes contar hasta 10? ¡O hasta 20! Tu paciencia roza límites insospechados

 

 

Sabes contar hasta 10, y hasta a 100, las técnicas de relajación oriental para ti son cosa de amateurs. Pero reconócelo, alguna vez perdiste las formas y el chaparrón que te cayó encima fue tan ejemplar que desde entonces te lo piensas dos veces.

 

9# ¿Sabes lo que es una mañana “sin parar” y una tarde aún más “movidita”?

 

Pues sí, trabajar en un call center te hace desarrollar esa habilidad de no parar ni un segundo, y cuando no estás con el teléfono en la mano, tienes el móvil, estas cogiendo notas, o buscas desesperadamente un dato en los archivos de tu ordenador… ¡Es más, muchas veces estás haciendo todo esto casi a la vez!

 

10# Las botellas de agua de la máquina expendedora se acaban en… ¡3, 2, 1!

 

 

 

Y es que el objetivo es no dejarse la voz, tú por una botella de agua ¡¡lo que sea!! Y si convencer al jefe para que te ponga un grifo en la mesa no funciona, al menos probarás a convencerlo para que te de el puesto más cercano a la máquina expendedora, ¡que no tengas ni que levantarte!

 

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