El abc del buen camarero

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¿Que sería de nuestro país sin los camareros? Ellos que nos escuchan cuando nos pegamos a la barra pidiendo una y otra cerveza para ahogar las penas. Ellos que te sacan una caña que haría soltar lágrimas a cualquiera. Ellos que aguantan el cierre del bar como titanes mientras tomas la última ronda.

 

En el post de hoy te descubrimos los secretos de un excelente camarero, y también algunas de las situaciones imprescindibles del abc diario de estos profesionales. ¡No te lo puedes perder!

 

La rapidez y amabilidad son claves del éxito

 

Una sonrisa siempre en los labios

 

 

El trabajo de camarero no cae en la rutina, cada día tienes nuevos clientes, y retos diferentes, pero hay algo que nunca puede faltar: tu buen humor. Para ser un buen camarero es fundamental transmitir buen rollito y convertirte, durante un rato, casi casi en un colega del cliente, haciendo que se lo pase lo mejor posible.

 

Hacer varias cosas a la vez es la tónica de cada día 

 

 

Te has vuelto un todoterreno y ya nada te frena. Eres capaz de tomar nota, recoger las cartas, estar pendiente de tus compañeros, saludar a un nuevo cliente e incluso soportar las quejas de otro… ¡y todo a la vez! Tienes más reflejos que un superhéroe y tus niveles de concentración nunca se quedan cortos. Pero, reconócelo, al principio sentías un estrés que creías que nunca ibas a superar. ¡El ajetreo es la salsa de tu jornada!

 

Te has vuelto todo un maestro del equilibrio

 

 

Tu manejo de la bandeja y la capacidad de esquivar obstáculos ha alcanzado límites casi inimaginables. Y es que desde que tienes a tu alrededor a niños muy revoltosos y sillas descolocadas, ¡haces hasta giros imposibles por el local!

Tus amigos alucinan con tu capacidad de equilibrio y los malabares que eres capaz de hacer con la bandeja sin romper ni una sola copa, ¡simplemente increíble!

 

Tu paciencia batiría un récord guiness

 

 

Da igual el chaparrón que pueda estar cayendo, tú sabes mantener siempre la calma. La persuasión se ha convertido en una de tus mejores armas, y hasta eres capaz de salirte con la tuya, siempre sin perder las formas. Tus clientes adoran tu forma de trabajar y tu jefe, te agradece que nunca te dejes llevar por el estrés de cualquier situación.

 

Mil y una maneras de tomar nota

 

 

¡Tomar nota no es tan fácil como parece! Está el cliente que lo tiene clarísimo desde el principio (este que ni coge la carta), y solo quiere que le tomes nota para que lo sirvas lo más rápido posible. Pero después tenemos, desde el cliente indeciso, que pasa tanto tiempo leyendo la carta como si fuese su libro favorito (y hasta casi te olvidas de él). También tienes al cliente que te llama, con la nota pensada, pero luego, va improvisando y anotando y borrando cosas A veces incluso hasta te pide consejo acerca de qué pedirías tú… (Y cuando varios de estos clientes están juntos juegan una especie de “partido de tenis” anotando y borrando cosas de la lista). Y, cómo no,  tampoco podemos olvidarnos del cliente que pide a la velocidad del rayo, este al que sueles decirle que te repita todo ¡dos o hasta tres veces!

 

Eres mediador improvisando y escuchas críticas que ni tienen que ver contigo

 

 

Desde quejas por los precios de la carta, hasta clientes a los que no les gusta la comida… El caso es que para ser un buen camarero tienes que saber mediar y tranquilizar al cliente, intentando que su experiencia sea lo más buena posible. No puedes darle la razón como si fuera tonto, pero tampoco puedes rebatirle demasiado sus argumentos o se enfadará más… En definitiva, tu don de gentes se hace notar cada día.

 

¡Nunca pensaste que el orden y la limpieza serían tu punto fuerte!

 

 

Pero eres un crack. Limpias y preparas las mesas a contrarreloj, ordenas la cubertería casi en un abrir y cerrar de ojos, y tienes las notas de tus clientes ordenadas de forma perfecta. Y es que sabes que el orden y la limpieza son puntos fundamentales para ser un gran profesional en tu sector.

 

Tienes tanta energía que casi contagia

 

 

Las pilas duracell no te hacen ni sombra, y hay días que no sabes cómo es posible que tengas tanta energía. Pero eres un gran profesional y te gusta estar siempre pendiente de que todo esté bien y tus clientes pasen un rato genial.

 

Alguna vez te has echo un buen lío…

 

 

¡Y te has confundido de cliente! Porque la mesa 12 es igual que la 21 ¡solo que al revés! Pero la diferencia entre un pincho de tortilla y un café está en que en una mesa se quedan con hambre… Así que has tenido que pedir disculpas y hacer el cambio, eso sí, a la velocidad de rayo que te caracteriza.

 

Eres bilingüe, trilingüe y hasta cuatrilingüe…

 

 

Otra de las cosas buenas que tiene trabajar de camarero es que acabas dominando muchos idiomas ¡Pero siempre aparece el cliente que habla en ruso y tienes que improvisar! Por suerte, no hay problema, también manejas divinamente la lengua de signos y consigues, no solo entender qué quiere, sino también sacarle una sonrisa de los labios y hasta chapurrear unas cuantas palabras en ruso.

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