10 Cosas que solo sabes si trabajas de noche

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Ofertas de trabajo nocturno

 

Muchos de nosotros, estamos acostumbrados a hablar del horario de trabajo y por defecto pensamos que una jornada de trabajo normal es de 9 a 7, ¿lógico, no? Pues no tanto. En España, hay más de dos millones de personas que trabajan en el turno nocturno y son más de 8 millones los que tienen turnos rotatorios, con lo que tienen un cierto desbarajuste entre la jornada diurna y la nocturna.

 

Según la última Encuesta da Calidad de Vida en el Trabajo en España, casi el 20% de los trabajadores ocupados trabajan de noche. Es decir, en España alrededor de dos millones de personas trabajan en horario nocturno, con turnos rotatorios, o con disponibilidad absoluta. Dos millones de personas que ven alterado su ciclo normal de sueño: personal de limpieza, personal de seguridad, personal del sector de la alimentación, transportistas, taxistas, policías, bomberos…

 

El organismo de los seres humanos está preparado para trabajar de día y descansar de noche. Así que el trabajo nocturno o de turnos rotatorios alterna los ritmos habituales de sueño-vigilia. Además de las consecuencias lógicas que esto origina, he aquí 30 cosas que te han pasado si eres o fuiste trabajador con horarios no “normales”:

 

1# Duermes de día, mientras la vecina pasa el aspirador

 

Después de una jornada de trabajo agotadora en la que todo era más que silencio, llega la hora de irse a la cama. Bajas las persianas al máximo para que no te entre la luz del sol y te creas que sigue siendo de noche, te pones el pijama, te metes dentro del edredón, y justo cuando estabas cogiendo el sueño… ¡SUENA EL ASPIRADOR DE LA VECINA! o el bebé llorando, o la del cuarto hablando por teléfono con su madre, o el pedro ladrando, o radio olé por el patio de la cocina. ¿Nadie entiende que es tu hora de dormir o k ase?

 

2# Siempre te llaman cuando estás dormido

 

Justo en pleno sueño, el móvil suena: es tu madre que te pregunta qué tal estás. La gente no está muy acostumbrada a que estés todo el día durmiendo porque ellos asumen que deberías estar despierto como todos los demás ya que “de día se trabaja y de noche se duerme” pero tu jornada laboral no es como la suya y les tienes que explicar 1 y mil veces que trabajas de noche y tienes que dormir de día, como drácula.

 

3# Tus amigos te dicen que pareces drácula

 

Y podría ser así, porque tu vida es más parecida a la de este vampiro que a la del resto de tus amigos. No es que te dé miedo los rayos de sol, sino que no tienes la posibilidad de verlos mientras estás despierto.

 

4# Tu horario de comidas está un poco alterado

 

Hay muchos estudios que demuestran que los trabajos nocturnos, o de horarios “no normales” desestabilizan los hábitos alimentarios. Nada más lejos de la realidad. Es completamente normal desayunar lentejas mientras tu pareja está cenando un sándwich de pavo. Desayunas a las 10 de la noche, comes a las 3 de la mañana y cenas a las 6 de la mañana, pues como todos.

 

5# Las relaciones sentimentales son un poco complicadas

 

Te puede resultar más fácil mantener una relación a distancia con alguien de Australia que con tu vecino, ya que estaréis despiertos las mismas horas. Cuando conoces a alguien y tienes que contarle tus ritmos de trabajo, la mente de la otra persona empieza a hacer planes mentales que no podríais hacer por falta de compatibilidad en los horarios despiertos.

 

6# Cierras y abres el metro

 

Vas a tu trabajo y en lugar de coincidir con gente con traje o estudiantes con sus carpetas repasando sus exámenes, te encuentras jóvenes equipados con 100 litronas, chicas con tacones que merecen tus respetos para mantenerse de pie en el metro o gente “con una copa de más” luchando por sobrevivir y llegar a casa lo antes posible para ir a dormir la mona.

 

7# Tus amigos siempre te preguntan si tienes miedo

 

Normalmente, todos tenemos en nuestra mente las películas de terror en las que el guarda de seguridad sale con su linterna a buscar al ladrón o el taxista al que atracan para robarle el taxi. Nada más lejos de la realidad, al fin y al cabo tienes un trabajo como el de los demás con unos riesgos diferentes a los que se pueden tener trabajando de día.

 

8# Hacer recados puede ser un suplicio

 

Repetimos “mientras los demás trabajan, tú duermes” con lo que cuando te despiertas y quieres hacer cosas habituales como hacer la compra o ir al médico, tienes que planearte tu sueño con tiempo para poder hacer ese tipo de cosas de rutina. O por ejemplo, quieres ponerte fibra óptica en casa y el técnico te dice que se pasa por tu casa a las 11 de la mañana, y tú te has ido a dormir a las 7 de la mañana. Lo primero que piensas es: ¡qué putada!

 

9# Te enteras de todo más tarde que los demás

 

Puede abdicar el Rey, dimitir un secretario general del PSOE, que Francisco Correa confiese que robaba material de oficina y tú enterarte seis horas más tarde que el resto de españoles. “¿Qué ha pasado qué? Estaba durmiendo

 

10# El fin de semana te cambia el horario

 

A muchas de las personas que trabajan de noche, les pasa que cuando libran el fin de semana no saben qué hacer: dormir de día o de noche, ya que el horario de tu cuerpo está completamente cambiado. Es como vivir en un jet lag continuo.

 

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